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Los seis jóvenes portugueses que han llevado a España y 32 países ante el TEDH por su inacción ante la crisis climática

El Tribunal de Derechos Humanos inicia este miércoles el juicio contra 33 países del viejo continente. Los demandantes son seis activistas portugueses, dos de ellos menores de edad, que consideran que se han vulnerado sus derechos básicos.

Los seis jóvenes portugueses que han llevado a España y 32 países ante el TEDH por su inacción ante la crisis climática
Los seis jóvenes portugueses que han llevado a España y 32 países ante el TEDH por su inacción ante la crisis climática. Edición de 'Publico'

El más pequeño de ellos apenas tiene 11 años y el más mayor ni siquiera llega a los 25. Son seis jóvenes portugueses que han llegado más lejos que nadie en la batalla judicial contra la crisis climática. Este miércoles se sientan en la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos para denunciar a 33 países europeos, entre ellos España, por no frenar las emisiones de gases de efecto invernadero que calientan el planeta. 

Los incendios que azotaron al país luso en 2017 movilizaron a este grupo que, al ver arder el monte, temieron por su futuro y el del resto de jóvenes europeos. En el texto de la denuncia, los activistas recuerdan cómo cada año las temperaturas suben gradualmente y cómo los periodos estivales son sacudidos por el fuego. A su juicio, la crisis climática está intensificando estos fenómenos meteorológicos extremos y los países europeos, que siguen elevando sus emisiones de CO2, están fomentando que el planeta se convierta en un lugar cada vez más hostil.

A diferencia de otros movimientos ecologistas, que han acudido a los tribunales nacionales a denunciar a sus respectivos países, estos jóvenes han denunciado ante el TEDH al considerar que se están violando cuatro derechos humanos básicos: el derecho a la vida, el derecho a no sufrir torturas ni tratos inhumanos o degradantes, el derecho a la privacidad y la vida familiar y el derecho a no ser discriminados por razón de su edad. 

Hasta la fecha, el Tribunal nunca ha sentenciado por una violación del artículo 3 –el derecho a no sufrir torturas ni tratos inhumanos– y el hecho de que se haya admitido este punto dentro de demanda indica que los jueces se toman en serio el caso.

Los demandantes consideran que el caso no debe quedarse en la esfera jurídica de Portugal, su país, sino que se trata de un problema de dimensiones europeas. Solo una sentencia basada en el incumplimiento de los Derechos Humanos podría tener la categoría de vinculante y obligar a los países, según piensan, a actuar y reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero.

Ahora los 17 jueces de la Gran Sala del TEDH deberán escuchar los argumentos de los demandantes y deliberar en privado. Para que haya una sentencia favorable a los jóvenes basta con una mayoría simple, es decir, que nueve magistrados se pongan de acuerdo a la hora de condenar a los países europeos. El fallo, no en vano, tardará en emitirse varios meses.

Este no es el único caso vinculado a la crisis climática que llega a la Gran Sala. En marzo de 2023, la Asociación de Mujeres Mayores para la Protección del Clima llevó al Estado suizo a juicio por inacción ante la emergencia climática. Ese mismo año, el eurodiputado Damien Carême también denunció a Francia por no tomar medidas para mitigar los efectos del calentamiento global.

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