Doñana prosigue su deterioro: menos aves que nunca y lagunas desecadas
"No se había registrado una desecación tan intensa, ni siquiera durante los periodos de sequía extrema de las décadas de 1990 y 2000", advierte al EBD/CSIC.
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Sevilla--Actualizado a
"Preocupación" entre los científicos de la Estación Biológica (EBD), del CSIC, que cada año evalúan el estado general de Doñana. El Parque Nacional prosigue su deterioro: hay menos aves invernantes que nunca y la desecación es la más intensa que se ha registrado. "La marisma de Doñana se ha mantenido inundada apenas 35 días y la laguna de Santa Olalla, la más grande del parque y antes considerada permanente, se ha vuelto a secar por tercera vez consecutiva a principios de octubre", recoge el CSIC.
Los científicos, a los que coordina Eloy Revilla, director de la EBD, presentaron el informe llamado Estado de la biodiversidad en Doñana 2024. En él se recoge, según informó el CSIC, que "el número de aves censadas durante enero de 2024 ha sido de tan solo 43.989, la cifra más baja de toda la serie histórica de datos para un mes de enero". Para poner en contexto "lo preocupante del dato", hay que señalar que, "a lo largo de más de 50 años de censos, solo en cuatro ocasiones se han registrado cifras por debajo de 100.000 individuos", añade la EBD.
Normalmente, "es habitual que el censo del mes de enero coincida con la cifra máxima de aves acuáticas de toda la temporada". Sin embargo, "en este caso no ha sido así y el mes con la cifra máxima de aves durante el periodo hidrometeorológico, fue noviembre de 2023, con 79.186 individuos censados, el segundo peor dato de toda la serie histórica", explican los científicos, en una nota de prensa.
Estas cifras tan bajas "se explican en gran medida por el bajo nivel de precipitaciones caídas durante el otoño y principios del invierno". Hasta enero, se alcanzaron "tan solo" 176 milímetros de precipitación acumulada, lo que provocó que la marisma estuviera prácticamente seca a principios de año.
Durante el censo de enero, una gran parte de las aves, casi el 30%, se concentraron en Veta La Palma —la finca que el Gobierno andaluz, que preside Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), ha comprado con la idea de ampliar el parque nacional— que se inunda de forma permanente "con independencia del régimen de lluvias" —depende del río— y que, así, "constituyen una suerte de refugio para las aves acuáticas cuando la marisma natural no presenta condiciones óptimas". Sin embargo, expone el CSIC, como revelan las cifras, "estas áreas solo han acogido una pequeña parte del total de aves que podría haberse registrado si la marisma estuviera en condiciones óptimas".
Lluvias de primavera, un respiro
Mientras que en otoño y principios de invierno las lluvias han sido escasas, "las lluvias acumuladas a principios de primavera permitieron la inundación de la marisma, coincidiendo con la época de reproducción de las aves acuáticas". Esto, según la EBD, "ha propiciado una cierta mejora de las condiciones hídricas y de la disponibilidad de alimento que, en general, se mejoren los datos de número respecto a la temporada pasada". Sin embargo, "el éxito reproductor fue generalmente bajo debido al rápido secado de la marisma, favorecido por las altas temperaturas en esas fechas".
En cuanto a especies como el ánsar común (Anser anser), que en los años 90 era el emblema de Doñana, su población invernante se ha visto "fuertemente condicionada por el bajo nivel de inundación en invierno, registrando la peor cifra de toda la serie histórica esta temporada, con tan sólo 4.337 ejemplares invernantes".
La escasez de precipitaciones y su concentración principalmente en primavera, cuando las temperaturas comienzan a ser más cálidas, "han provocado que el valor promedio de inundación de la marisma durante el año pasado se sitúe en apenas 35,82 días". Aunque ha subido ligeramente respecto al año anterior, "se trata de una cifra muy por debajo del valor promedio histórico, que se sitúa en 62,75 días".
En cuanto a las aguas subterráneas, los datos, muestran de nuevo "una preocupante tendencia descendiente en el nivel freático continuo desde 2020 hasta la actualidad, con un descenso en medio de 1,61 metros en estos cuatro años".
El descenso del nivel freático en las aguas subterráneas "tiene una implicación directa sobre el estado de conservación del sistema de lagunas de Doñana", explican los científicos. "A diferencia de las marismas, asentadas sobre un sustrato arcilloso, las lagunas se asientan sobre suelos arenosos permeables y dependen principalmente del nivel freático del acuífero", añaden.
La laguna de Santa Olalla, la más grande de Doñana, se llegó a secar en los meses de agosto de 2022 y 2023. Nuevamente ocurrió en 2024, aunque en esta ocasión se produjo a finales de septiembre, "debido a la ausencia de lluvias y a la alta evapotranspiración". Este hecho, para el CSIC, es "especialmente significativo, ya que Santa Olalla había sido considerada una laguna de carácter permanente, capaz de mantener agua durante todo el año".
Hasta ahora, remacha el informe, "no se había registrado una desecación tan intensa, ni siquiera durante los periodos de sequía extrema de las décadas de 1990 y 2000". Además, otras lagunas importantes del área, como la laguna Dulce y la laguna de Sopetón, "también se han secado en septiembre de 2024 y llevan haciéndolo recurrentemente varios ciclos".
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