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Grand Prix: ¿La nostalgia ha sido suficiente para atraer el éxito?
El programa del verano ha puesto el broche final a su edición 2023, en la que se enfrentaron los municipios de Alfacar (Granada) y Aguilar de Campo (Palencia). El formato ha sido un éxito en audiencias, pero no ha estado exento de polémicas desde que se estrenó a finales de julio.

Septiembre ha empezado y, con la vuelta a la rutina, los programas del verano llegan a su fin. Ayer fue el turno del Grand Prix, que después de 18 años fuera de la parrilla regresó a La 1 de TVE este verano poniendo la nostalgia en el centro de la ecuación. El programa de la vaquilla celebró anoche su gran final, en la que Alfacar se llevó 30.000 euros.
Independientemente del pueblo ganador, el gran triunfador del verano ha sido sin duda la cadena pública por la recuperación del formato. Grand Prix, que se estrenó en 1996, disfrutó de once años de emisiones ininterrumpidas hasta que en 2005 TVE emitió su última edición. 18 años después del adiós, La 1 decidió recuperar el programa y el pasado 24 de julio asistimos a su regreso.
La vuelta generó una gran expectación, especialmente entre aquellos millennials que crecieron con el formato liderado por Ramón García. En este caso, los datos superaron las expectativas. El primer programa consiguió casi 2,6 millones de espectadores y un 26,1% de cuota; hasta 5.932.000 personas conectaron en algún momento con el concurso. El día del estreno, La 1 lideró el prime time con un 15,8% de share y el late night con un 23,8%.
Pero como siempre, no todo han sido luces en la vuelta del concurso familiar. Durante las seis semanas que ha durado el programa, el Grand Prix del Verano no ha estado exento de polémicas.
Una demanda antes de estrenarse
Antes siquiera de que el programa llegara a la parrilla televisiva tuvo que enfrentarse a una denuncia por parte de La Unión de Televisiones Comerciales en Abierto (UTECA). A principios de julio, esta corporación denunció ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) la oferta comercial que la cadena pública estaba haciendo del Grand Prix.
UTECA consideraba que la publicidad que se estaba haciendo del programa en La 1 incluía modalidades prohibidas por la ley de financiación de RTVE. Por ello, pidió la supresión cautelar de la venta de spots y patrocinio de autopromociones.
No fue hasta el 22 de agosto cuando la cadena pública recibió la respuesta de la CNMC. La Comisión rechazó la petición realizada por las televisiones privadas y anunció que RTVE podría vender publicidad asociada al Grand Prix sin ningún problema. Después del susto, la cadena pública podía respirar con tranquilidad.
Ramontxu envejece y persiste, sus compañeras no
Una de las noticias que más alegró a los seguidores del Grand Prix cuando se anunció la vuelta del programa fue el regreso de Ramón García. El mítico presentador volvía a ocupar el puesto de líder del formato 18 años después. Mientras Ramontxu, a sus 61 años, sigue en primer plano, todo el equipo de presentadoras mujeres que lo acompaña ha sido renovado. En esta nueva edición, encontramos a la actriz Michelle Calvó (31) y la streamer Cristinini (33).
Lo de que el show business se desprende de las mujeres cuando envejecen al mismo tiempo que mantiene a hombres mayores, no es novedad. Esta idea se refleja en programas míticos de la televisión de hoy, como pueden ser las campanadas. “Parejas como Cristina Pedroche y Alberto Chicote demuestran que no se ha superado el arquetipo. Se sigue jugando con el hombre mayor y ella, la más atractiva, como reclamo. Al final es un estereotipo que cuesta mucho derribar, porque se actúa en base a clichés que funcionan y se repiten casi de forma automática", explica Ana Bernal-Triviño.
Una de las periodistas que ha denunciado esta mecánica ha sido Mar Regueras, presentadora del Grand Prix junto a García en 1996 y 1997. “Hay programas que se acaban de estrenar hace muy poquito, después de 10 o 15 años sin estar en antena, y sigue siendo el mismo presentador, maravilloso, por supuesto, un gran profesional, y sin embargo las chicas que tiene a su lado son chicas jovencitas que tienen la edad que yo tenía”, dijo en Espejo Público lanzando una pullita directa al programa de la vaquilla.
¿Pruebas manipuladas?
Y las polémicas continúan. El concejo asturiano de Tineo se convirtió hace unas semanas en el cuarto finalista del Grand Prix, después de imponerse al municipio alicantino Los Montesinos en un programa muy reñido. No fue hasta El Diccionario, la prueba final del programa, cuando los asturianos consiguieron sumar los puntos suficientes para consagrarse ganadores.
Hasta ahí todo normal. El problema vino cuando uno de los vecinos del municipio perdedor se pronunció en redes sociales para alertar sobre el error que sirvió para dar la victoria a Tineo.
“En minería, cavidad o veta que contiene gas metano”, formuló Ramón García en la prueba final. El municipio de Tineo no tuvo duda y dijo “Rostina”, la palabra que les llevó a convertirse en finalistas. Lo que quizá el público no sabía es que este concejo de Asturias es un pueblo con tradición minera, por lo que con mucha probabilidad sus representantes iban a conocer la solución a la pregunta.
Alejandro Espí, vecino de Los Montesinos, no dudó en denunciar la situación en su perfil de Twitter: “Se nos pidió disculpas pero no sé subsanó el error”. Su comentario sirvió para calentar el ambiente en redes y tachar de tongo al programa por manipular las pruebas. Como en la mayoría de casos, todo quedó en Twitter.
Una vaquilla renovada
Cuando el programa anunció su vuelta, todos nos preguntamos lo mismo. ¿Qué iba a pasar con la mítica vaquilla? Ramón García ya mostró su preocupación por el tema. “Para mí la vaquilla es una pérdida grande a la hora de retener espectadores, sobre todo en las zonas rurales, que es donde se ve mucho el programa”, reconoció el presentador en un encuentro con la prensa.
Pero Grand Prix lo tuvo claro. El objetivo era mantener la esencia lúdica y festiva del programa sin necesidad de causar estrés o incomodidad a los animales. Y así fue como presentaron a la nueva vaquilla.
Como era de esperar, el mítico personaje del programa no se ha librado de las críticas durante las semanas de emisión.
Pero es que esta vaca humanizada tampoco se ha librado de algún concursante resentido. Uno de los momentos más comentados de esta edición fue el golpe en la cabeza que recibió la vaquilla por parte de unos de los concursantes durante la prueba del ‘Baloncesto en pañales’. Miguel del Pozo, el humano que encarna a este personaje, recordó con humor el momento en el que recibió el golpe a través de sus redes.
No llueve a gusto de todos
El gran reto del Grand Prix era conseguir convertirse en el programa familiar que fue en su día. Esto pasaba no solo por retener a los que en su día crecieron con el formato, sino también atraer al público joven, más distanciado de la televisión tradicional. Para ello, el programa apostó por novedades clave, como la incorporación de Cristinini o de Wilbur a la mecánica del programa.
Wilbur es el personaje que se encargaba de mostrar a la audiencia la mecánica de las pruebas. Utilizando un tono cómico y disparatado y haciendo locas acrobacias, Wilbur ha sido clave para acercar el formato al público más infantil. A él se suma la presencia del dinosaurio Nico, “la mascota favorita de los niños” en palabras del propio Ramontxu.
Por su parte, Cristinini se encargaba de comentar las pruebas desde su set de streamer colocado en plató. Su presencia era un reclamo para esos jóvenes que ahora consumen contenido básicamente a través de Internet y en plataformas como Twitch o Youtube. Sin embargo, las críticas a la streamer han sido el pan de cada día en el hashtag del programa.
La creadora de contenido se abrió con sus seguidores a través de un directo en Twitch después de la ola de críticas semanales. “No me lo he tomado como algo personal. Creo que si hubieran puesto a alguien que se llame Pepa también la habrían criticado. Ha sido más por el formato que por quién lo hace”, explicó. “Cuando traes un programa tan antiguo y con tanta nostalgia, la gente lo quiere exactamente igual pero eso no puede ser, las cosas cambian y la televisión evoluciona”.
Sin duda este verano la cosa ha ido de nostalgia. La vuelta de programas como Allá Tú, Passwords o Me resbala a televisión demuestran que hay ganas de volver al pasado. Pero recuperar estos formatos implica la difícil tarea de mantener la esencia del producto original a la par que se desarrolla algo renovado adaptado a la sociedad actual. Pese a las polémicas, el Grand Prix del Verano ha conseguido su objetivo y así lo desvelan las cifras de audiencia.