Entrevista a Eduard Alzina, portavoz de Revoltes de la Terra"No queríamos crear otra plataforma, sino generar una nueva dinámica de lucha colectiva en los territorios"
Revoltes de la Terra nació hace poco más de un año de la confluencia entre diferentes luchas territoriales y ecologistas. El movimiento defiende la lucha por la tierra fértil, el agua y el campesinado local, y apuesta por construir alianzas amplias

Barcelona-
Revoltes de la Terra nació hace poco más de un año de la confluencia entre diferentes luchas territoriales y ecologistas en Catalunya que compartían una misma diagnosis: las movilizaciones locales, a pesar del apoyo social, a menudo no conseguían detener proyectos ni cuestionar el sistema que los hace posibles. Inspirado por el movimiento francés Soulèvements de la Terre, el colectivo defiende una nueva manera de organizarse y de movilizarse ante la emergencia ecológica y climática. Las primeras movilizaciones fueron el año pasado en Mont-roig del Camp (Tarragona) contra la construcción de una fábrica para vehículos eléctricos.
Hablamos con Eduard Alzina, portavoz de Revoltes de la Terra, que reivindica la necesidad de pasar "de la reivindicación a la acción", defiende la lucha por la tierra fértil, el agua y el campesinado local, y apuesta por construir alianzas más amplias que vayan más allá del ecologismo clásico. También reflexiona sobre el impacto de las últimas acciones contra la multinacional ICL del Bages (en la Catalunya Central) y su vinculación con el ejército de Israel y el genocidio palestino, el contexto de crisis global y los retos de futuro de un movimiento que quiere extender esta "dinámica de lucha" por todo el país y que en las próximas acciones pondrá el foco en la agroindustria.
¿Què diferencia Revoltes de la Terra del resto de movimientos y colectivos ecologistas del país? ¿Cómo surge el movimiento?
Revoltes de la Terra sale de diversas experiencias de lucha y de colectivos que, hasta ahora, acostumbraban a ser muy pequeños y vinculados a conflictos locales. En el mejor de los casos, estos colectivos conseguían que se cumpliera la ley en un territorio concreto y ganar aquel conflicto. Y en muchos otros se acaba perdiendo, a pesar de tener mucho apoyo social. Había poca capacidad de impacto, poca gente para sostener las luchas y muy poca capacidad de impugnar el sistema y la forma de organización social.
A partir de aquí abrimos un año de procesos de reflexión con gente de diferentes territorios y colectivos para ver cómo podíamos cambiar esta dinámica. También analizamos experiencias históricas de aquí, adaptadas al contexto actual de emergencia ecológica y climática, y tomamos referencias del movimiento francés Soulèvements de la Terre.
La idea no era crear otra plataforma o coordinadora, sino generar una nueva dinámica de lucha. Planteamos funcionar de manera que la gente se juntara en un territorio, porque muchos conflictos están relacionados entre sí. En lugar de hacer un acuerdo de mínimos entre colectivos, buscamos unos puntos comunes muy básicos pero radicales: que la tierra sea para producir alimentos, que el agua sea potable y poner la vida en el centro. Son ideas simples, pero que impugnan directamente un sistema basado en el crecimiento y la destrucción del hábitat.
"La defensa del territorio no puede quedar reducida a conflictos locales aislados; muchos están relacionados entre sí"
Por lo tanto, Revoltes de la Terra es una suma de colectivos diferentes.
Participa gente de muchos espacios diferentes: plataformas contra polígonos, colectivos en defensa del agua, Zeroport, personas que venían de la lucha contra los Juegos Olímpicos de Invierno, etc. Pero no es simplemente la suma de todos estos colectivos. Es algo nuevo que parte de estas experiencias. Gente de estos espacios nos encontramos para plantear algo conjunto, pero no se trata de unificar todas las organizaciones existentes.
¿Cuáles son las principales banderas o preocupaciones de Revoltes de la Terra?
Una de las preguntas que nos hacemos es: "¿Qué está pasando con el campo?" y cómo el crecimiento ilimitado y la acumulación constante nos están llevando al ecocidio. Nuestra dinámica de lucha se define a partir de cuatro ideas. La primera es la composición: no se trata de hacer una suma separada de colectivos, sino de que cada uno aporte desde su territorio, como diferentes instrumentos tocando una misma pieza. La segunda es el ecocidio: no podemos seguir esperando a que alguien resuelva la situación, sino que hay que detener la industria ecocida y el sistema que la sostiene. La tercera es habitar el territorio. No se trata solo de detener o confrontar, sino de garantizar una vida digna y arraigada al territorio, entendiendo que los humanos somos una especie más dentro del ecosistema. Y la cuarta tiene que ver con cambiar los imaginarios y los sentidos comunes: transformar la manera en que nos entendemos como especie y cómo nos relacionamos con los demás y con el territorio.
"No se trata de hacer una suma separada de colectivos, sino de que cada uno aporte desde su territorio, como diferentes instrumentos tocando una misma pieza"
Con cada acción os proponéis objetivos concretos, pero ¿cuál es el objetivo final del movimiento?
El objetivo sería superar este sistema que destruye la vida y poder habitar el territorio como una especie más. Pero no hemos definido un "estado final" concreto. Lo que nos mueve es sobre todo la necesidad de actuar ahora contra este sistema y defender el territorio. Es algo dinámico. Ante el contexto actual, se trata de decir basta, actuar y empezar a construir otras formas de habitar y gestionar el territorio.
¿Crees que Revoltes de la Terra está contribuyendo a romper la dinámica de desmovilización social de los últimos años?
Sí. El contexto de crisis es cada vez más evidente: la crisis ecológica, la guerra, el genocidio palestino... Y esto también hace que se planteen otras formas de movilización. La idea no es sólo hacer manifestaciones o reivindicaciones, sino pasar directamente a la acción. No se trata de ir a pedir que alguien haga algo, sino de parar directamente aquello que destruye la vida y, al mismo tiempo, empezar a construir alternativas.
También hay que decir que Revoltes de la Terra es un movimiento muy joven, pero las movilizaciones han tenido bastante participación. Creemos que esta manera de hacer está funcionando y que la idea es que se pueda reproducir en muchos territorios, no sólo en grandes eventos puntuales.
"La crisis ecológica, la guerra y el genocidio palestino obligan a replantear las formas de movilización"
Una de las claves de la movilización ha sido conseguir interpelar a la gente haciéndole ver que "esto también te afecta"?
Todavía hay que ampliar mucho más la composición e implicar a más actores. Con las acciones que hemos hecho hemos podido trabajar sobre todo con gente vinculada a la gestión del territorio, pero queremos incorporar a más sectores. Ponemos especial énfasis en el papel de los sindicatos y también de los trabajadores de sectores contaminantes. Nuestro planteamiento no es un ecologismo clásico centrado sólo en la defensa del medio ambiente, sino una propuesta más integral. No nos posicionamos en contra de los trabajadores, sino contra un sistema que obliga a realizar trabajos que acaban destruyendo las condiciones de vida. Todavía queda mucho trabajo para que más gente se sienta interpelada y se sume.
¿La protesta contra ICL ha supuesto un salto para el movimiento?
Ha tenido mucha visibilidad, aunque la prensa más generalista no le ha dado mucha cobertura a pesar de la magnitud de la acción, que consideramos histórica. A través de los canales propios sí que ha habido mucha difusión, y desde muchos territorios se han puesto en contacto con colectivos locales para conocer mejor la campaña contra ICL. También creemos que el conflicto en el territorio sigue vivo. Hay actores que estaban apagados y que se han reactivado. Aunque todavía es pronto para hacer una valoración definitiva, el balance es muy positivo.
"La protesta contra ICL ha reactivado a actores del territorio que estaban apagados"
Primero pusisteis la mirada a la fábrica de baterías proyectada en Mont-roig del Camp, después a ICL por su vinculación con Israel y el genocidio en Gaza. ¿Hacia dónde mirará la próxima acción de Revoltes de la Terra?
En los encuentros de lucha compartimos los conflictos activos y qué representa cada uno. El primer gran eje fue el capitalismo verde, la cuestión del agua y la defensa de la tierra fértil. También aparecen temas como el chantaje laboral, Palestina y la guerra. Actualmente, los temas que tenemos más presentes son la agroindustria, el campesinado local, la defensa de la tierra fértil y el agua. Alertamos que se utilizan tierras fértiles para usos que no garantizan el abastecimiento alimentario en un futuro. Aún no se ha decidido la próxima acción.
¿Será de cara al verano? ¿Hacia finales de año?
El siguiente encuentro de luchas será dentro de aproximadamente un mes y medio, y allí decidiremos los siguientes pasos. Hasta ahora la acción ha durado todo un fin de semana, pero se está trabajando en poder hacer un formato de acción que no requiera tanta infraestructura, que dure un día. Si tenemos la capacidad de ensayar este formato antes, haremos la próxima acción antes y, si no, el próximo curso.

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