Catalunya recupera lentamente la normalidad tras el gran apagón
El metro de Barcelona, los Ferrocarrils de la Generalitat o el tranvía han vuelto a funcionar, al menos parcialmente, entre la tarde y el anochecer, y el presidente del Govern, Salvador Illa, confía que el martes se puedan reactivar el 100% de los servicios públicos.

Lentamente, Catalunya se recupera del peor apagón eléctrico de la historia de España, que también ha afectado a Portugal. Tras horas con una parálisis que ha golpeado a servicios públicos, a ciudadanos y a todo tipo de empresas y negocios, a partir de la tarde la electricidad ha ido retornando progresivamente a diversos puntos del territorio. Y, poco a poco, se han podido reactivar -al menos parcialmente- transportes públicos como el Metro de Barcelona, el tranvía -que cruza la capital catalana y varias ciudades metropolitanas- o los Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), a diferencia de lo que ha sucedido con los distintos servicios de Renfe -Rodalies, Media y Larga Distancia- o a la alta velocidad.
Tras reunir el comité de crisis, el presidente del Govern, Salvador Illa, ha comparecido ante los medios a las 20.30 horas para manifestar que el ejecutivo trabajaría para que durante el martes estén recuperados el 100% de los servicios. Illa no ha querido pronunciarse sobre las razones del apagón: "Es una situación que no tiene precedentes y hay que tener prudencia con las especulaciones". "Toda situación de emergencia pide determinación, rigor y calma, no confusión", ha añadido y ha hecho un llamamiento a seguir las vías de comunicación verificadas.
El presidente de la Generalitat de Catalunya también ha anunciado un despliegue "extraordinario" de los Mossos d'Esquadra "para garantizar la normalidad y la seguridad" durante la noche del lunes. En concreto, ha hablado de 7.120 agentes del cuerpo policial que, entre otras cosas, estarán dedicados a hacer un "patrullaje de saturación" en aquellas zonas de Catalunya que todavía no hayan recuperado la luz y, por lo tanto, estén sin alumbrado público.
Estaciones y pabellones para pasar la noche
Como en el resto de la España peninsular, el apagón ha empezado a las 12.32, lo que ha provocado la parálisis de gran parte del sector público y privado de Catalunya. Con todo, los hospitales han podido seguir funcionando gracias a los potentes generadores que tienen para este tipo de emergencias. En las siguientes horas, han podido ser desalojadas las personas que han quedado atrapadas en convoyes de tren o de metro cuando han dejado de operar.
Tras el apagón, en Barcelona se han observado colas en negocios a oscuras a lo largo de la mañana para comprar alimentos o productos básicos, como transistores, pilas o linternas. También se han visto a grupos de personas reunidas escuchando la radio que algún vecino se ha ofrecido a sacar a la calle.
Ya a primera hora de la tarde, algunos puntos del territorio han empezado a recuperar la luz, para llegar posteriormente a Barcelona y su área metropolitana, lo que ha permitido ir reactivando los transportes públicos que dependen de la energía eléctrica. Esto ha aliviado la presión que sufrían unos autobuses que se habían convertido en el único medio de transporte con el que desplazarse para muchas personas y que se estaban saturando.
Las líneas L1 y L5 del Metro de Barcelona el tranvía de la ciudad han sido las primeras en recuperar una cierta normalidad a partir de la tarde y volver a ofrecer su servicio, al menos parcialmente. También se han restablecido el grueso de las líneas metropolitanas de los FGC, que hacia las 22.30 horas circulaban ya por gran parte de sus estaciones. La situación contrasta con la de Rodalies, cuyo servicio no se ha restablecido tras el apagón, como ha sucedido con las líneas de media y larga distancia de Renfe o con la alta velocidad.
El fuerte impacto del apagón en el transporte público es lo que ha provocado que las administraciones hayan optado por abrir varios espacios en los que las personas afectadas puedan pasar la noche. Solo en Catalunya destacan las estaciones de Sants (Barcelona) y el Camp de Tarragona, así como los pabellones de Can Ricart, la estación del Nord y Can Dragó en la capital catalana o el Palau Firal de Girona, entre muchos otros. En estos últimos, se han preparado camas para que puedan pernoctar los pasajeros que se han quedado atrapados y no tenían un lugar alternativo donde dormir.
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