Ofrecido por Moeve
Qué es el biometano y por qué contribuye a la descarbonización
El biometano es un biocombustible de segunda generación (2G) que surge del reciclaje de desechos y que hoy en día se postula como una prometedora solución en la transición hacia un modelo energético sostenible y descarbonizado.

CP
Se trata de un tipo de gas natural renovable, que se obtiene a partir del tratamiento de residuos y se genera mediante la purificación del biogás producido por desechos agrícolas, ganaderos e industriales. El biometano no solo consigue una importante reducción de las emisiones de CO2 (durante su ciclo de vida permite reducir en más de un 90% las emisiones de CO2 respecto al gas natural) además, se puede utilizar de manera instantánea, ya que no requiere modificación de las infraestructuras existentes.
¿Pero para que se utiliza este biocombustible 2G que tanto potencial parece tener para transformar el sector energético? el biometano se utiliza principalmente como sustituto del gas natural para uso industrial, pero además para producir energía eléctrica mediante turbinas o plantas generadoras a gas, para generar calor en hornos, estufas, secadores, calderas, calefacción y muchos otros sistemas adaptados. También puede utilizarse para producir hidrógeno verde y como alternativa para la movilidad sostenible.
Como fuente de energía renovable, el biometano contribuye de manera primordial al desarrollo de una verdadera economía circular, ya que, a reducir los residuos, contribuye a la seguridad energética y ofrece una alternativa a los combustibles fósiles.
Apuesta por la economía circular
Las plantas de biometano son una alternativa sostenible al tratamiento de residuos, ya que permiten revalorizarlos para la producción de energía renovable y para la producción de subproductos como abonos o fertilizantes sostenibles que podrían utilizarse en las tierras de cultivo de la zona.
La producción total, equivalente a la energía suficiente para 568.000 hogares, supondrá la revalorización de 10 millones de toneladas anuales de residuos y evitará la emisión de 728.000 toneladas de CO2 al año
En este contexto, energéticas como Moeve están haciendo una apuesta en firme por este gas renovable, como una palanca clave en el proceso de descarbonización de la energía, que además aprovecha todas las ventajas de la economía circular. De hecho, dando un paso más en su estrategia “Positive Motion”, la energética acaba de anunciar un ambicioso plan de inversión de 600 millones de euros para la construcción, junto con sus socios, de alrededor de 30 nuevas plantas de biometano para 2030.
Para entonces, Moeve aspira a producir biometano a partir de residuos agrícolas y ganaderos y gestionar una cartera de proyectos de 4 TWh. La producción total, equivalente a la energía suficiente para 568.000 hogares, supondrá la revalorización de 10 millones de toneladas anuales de residuos y evitará la emisión de 728.000 toneladas de CO2 al año.
Para el desarrollo de estas plantas Moeve está cerrando acuerdos con socios como Kira Ventures y PreZero y negocia nuevas alianzas, como la reciente con InProEner para desarrollar cinco plantas de biometano en España, que se espera que estén operativas entre 2028 y 2029.
"Mediante la producción de biometano podremos sustituir al gas natural en los procesos industriales, además de contribuir a la producción de hidrógeno verde y ofrecer una nueva alternativa de movilidad sostenible. Este gas renovable, que impulsa el desarrollo económico y social de zonas rurales, puede ser utilizado de inmediato en redes de transporte existentes, lo que facilita su integración en el mercado energético actual".
Son palabras de Ana Castelblanque, responsable de Biometano de Moeve, que tiene el firme compromiso de producir biometano ahora reducir las emisiones de CO2 de todos sus parques energéticos, plantas químicas, también a los clientes y partners estratégicos industriales, además de constituir un vector complementario para la producción hidrógeno verde e impulsar la movilidad sostenible.
En su hoja de ruta, la energética aspira a recortar en 2030 un 55% sus emisiones de CO2 (alcance 1 y 2) respecto a 2019 y aspira a ser neutra en carbono antes de 2050. En cuanto la intensidad de carbono de su energía vendida, el objetivo es reducirla entre un 15 y un 20% en 2030.
La producción de gases renovables está alineada con la iniciativa REPowerEU para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de CO2, además de contribuir varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030: ODS 7 (Energía asequible y no contaminante), ODS 8 (Trabajo decente y crecimiento económico), ODS 12 (Producción y consumo responsables) y ODS 13 (Acción por el clima).