La doctrina del shock del PP contra la huerta de València
La plataforma Per l’Horta recoge firmas para detener al partido de Mazón, que ya ha puesto en marcha los cambios legislativos en la ley de la huerta para permitir la construcción en terrenos antes protegidos.

València--Actualizado a
El 29 de octubre pasado, mientras el área metropolitana de València se preparaba para una alerta roja meteorológica que iba a causar la catástrofe más devastadora que se recuerda en años, PP y Vox pactaban la vía libre a la construcción de hoteles a solo 200 metros de la costa.
Carlos Mazón y su gobierno podían desatender las obligaciones que les correspondían como responsables de la prevención de emergencias, pero eso no quiere decir que no tuvieran "el cabet en la faena", como se dice en País Valencià. Para lo que de veras les importaba, claro está.
Jordi Mayor, alcalde de Cullera (PSOE), explicó días más tarde una llamada bien extraña que recibió aquel día: Mazón, con quien no había tenido contacto antes, le llamó por teléfono, bien entrada ya la tarde. El nombre del alcalde había salido en la conversación y Mazón llamaba para ver cómo iban las cosas. Según Mayor, "fue una llamada propia de alguien que sale de una comida de cinco horas".
Mazón no parecía muy preocupado por el temporal. Más bien al contrario. ¿De qué estaba hablando Mazón con su interlocutor, cuyo nombre sigue siendo un misterio? Sin pruebas, pero sin dudas, los seguidores de la política valenciana sumaron dos más dos instantáneamente: el Manhattan de Cullera, un proyecto faraónico de torres y hoteles en primera línea de playa que llevaba años estancado y que las normativas de protección del anterior gobierno progresista habían truncado.
Superados ahora dichos escollos, el Manhattan volvía a tener vía libre, ya que –como siempre– contaba con Compromís como única oposición. PSOE, PP y Vox otorgaban su nihil obstat en el pleno municipal.
El cabet en la faena. Es decir, en los negocios. Una de tantas fake news que el PP viene difundiendo sobre la DANA casi desde el minuto uno tiene que ver con la ley de protección de la huerta de València del anterior gobierno progresista. Según el relato de los conservadores, dicha ley habría impedido realizar las actuaciones necesarias en el barranco de Chiva para paliar los efectos de la riada.
Un relato interesado, obviamente, que no tenía otro objetivo que aprovechar las circunstancias para cambiar la normativa y volver a poder construir en terrenos de huerta. Doctrina del shock en estado puro.
Dicho y hecho. A los 100 días desde la DANA, el tan cacareado plan de reconstrucción militar de Gan Pampols sigue siendo un enigma, pero los cambios legislativos en la ley de la huerta para permitir la construcción en terrenos antes protegidos ya están en marcha.
De la misma forma, también está en marcha la campaña ciudadana en defensa de la huerta y del territorio. La plataforma Per l'Horta, que nació en 2001 como entidad promotora para la presentación de una Iniciativa Legislativa Popular –que finalmente reunió 117.000 firmas, pero que fue tumbada por la mayoría absoluta popular de entonces–, ya ha anunciado movilizaciones.
El pasado domingo, 16 de febrero, se concentraron en Catarroja (Horta Sud), y desde diciembre vienen recogiendo firmas y adhesiones. El próximo miércoles, 19 de febrero, han anunciado que entregarán 20.000 firmas como protesta en les Corts. Casi 25 años después de su nacimiento, Per l'Horta vuelve a coger velocidad de crucero, si bien es cierto que nunca se había ido.
El conocido como Plan Sur –el desvío del antiguo cauce del Turia hacia la zona sur de València, para evitar su paso por medio de la ciudad– fue un plan faraónico que se puso en marcha en los años 1960, a raíz de la riada del Túria de 1957. Después de la DANA del octubre pasado, hubo quien salió raudo a afirmar que había salvado València.
Sea o no cierto, la realidad es que también actuó de pantalla y dirigió la inundación a los pueblos del sur –las pedanías de La Torre, Forn d'Alcedo o Castellar, así como los pueblos de Alfafar, Benetússer o Catarroja, entre muchos otros que se cuentan entre los más afectados–. Es decir, si salvó a València, también condenó a la Horta Sud.
El Plan Sur supuso un antes y un después en el urbanismo de toda el área metropolitana de València y significó, asimismo, el pistoletazo de salida de la depredación urbanística de la huerta. En aquel momento se asfaltaron un gran número de campos que aún eran fértiles y rentables y se dio inicio al conocido como desarrollismo en su vertiente valenciana. ¿La historia se repite?

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