Opinión
¿Qué hay de la fusión de Iberia y British Airways?
Por Vicente Clavero
-Actualizado a
Transcurridos diez meses desde la apertura de negociaciones para la fusión con BRITISH AIRWAYS, sobre la que todavía no hay una decisión definitiva, es lógico que los accionistas minoritarios de IBERIA se pregunten qué ha sido de ese proyecto, presentado en su día como una apuesta crucial de la aerolínea española de bandera.
El panorama de la aviación comercial ha empeorado bastante desde que, a finales de julio, ambos grupos anunciaron su deseo de unirse, siempre con el telón de fondo de una grave crisis económica que está infligiendo al sector daños superiores incluso a los que tomaron causa de los atentados del 11-S.
En el verano de 2008, el precio del Brent estaba en subida libre (cuando se anunció el compromiso entre Iberia y British Airways había sobrepasado los 140 dólares) y eso representaba una amenaza para las cuentas de todas las compañías aéreas.
Hoy, el barril de petróleo cuesta menos de la mitad que entonces, pero en algunos casos no es posible cosechar todas las ventajas de esa bajada debido a los contratos de futuro firmados al calor de aquella situación.
El retraimiento de la demanda ha adquirido proporciones gigantescas, sobre todo en la clase business, que suele ser la más rentable, lo cual ha sumido a muchas compañías en los números rojos y ha llevado directamente a la tumba en todo el mundo a otras 40.
La que más y la que menos, en fin, se ha sometido a un drástico plan de adelgazamiento con el objetivo de ajustar su oferta, suprimiendo rutas, dejando aviones en tierra y quitándose personal de encima.
En este contexto, el matrimonio entre Iberia y British Airways sigue teniendo sentido, ya que daría lugar a importantes sinergias (entre 250 y 445 millones de euros en el segundo año, según los cálculos iniciales) y permitiría que volvieran a salir de las pérdidas.
De ahí el interés de los accionistas minoritarios en que se esclarezca el futuro de la fusión, para lo que Iberia tiene una magnífica oportunidad en la junta general que celebra hoy.
Siempre el fondo de pensiones
Aunque las negociaciones se llevan a cabo con notable discreción, sobre todo por parte española, ha trascendido que el último escollo es el déficit del fondo de pensiones de los trabajadores de British Airways, que desde el principio despertó fuertes reticencias en Iberia. Ese lastre, cuyo importe sigue siendo una incógnita, puede hacer que la fusión renquee si no se afronta resueltamente, cosa que asusta a los británicos por sus consecuencias financieras y laborales.
Dos puntos clave
Sobre la ecuación de canje también se ha avanzado mucho y, si hay acuerdo, será finalmente más favorable a Iberia de lo previsto al principio, en consonancia con la dispar evolución bursátil que han descrito ambas compañías. De todas formas, salvo cambios de última hora, British Airways tendrá un peso algo mayor en el capital de la sociedad resultante, no así en el reparto del poder, que respetará el principio de paridad hasta donde sea posible.
Situación “crítica”
Pudiera ser que los esfuerzos para desbrozar el camino no sirvan de nada, en el supuesto de que Iberia y British Airways, mientras duran estos tiempos de turbación, prefieran centrarse en sus propios asuntos y no hacer mudanza. La compañía británica atraviesa un momento especialmente delicado, como reconoce su consejero delegado en el último número de la revista interna, donde asegura que la situación es “crítica” y que “no ha tocado fondo”.