Opinión
El Pozo Azul de Covanera (Burgos)
Por Ciencias
-Actualizado a
Con ciencia viajera por PEPE CERVERA
España está llena de cuevas, ya que a lo largo de los eones ha estado cubierta por el mar, que dejó numerosos macizos calcáreos. El agua crea en la abundante caliza paisajes característicos de peñas verticales, aristas y cuevas. Muchas cavidades pueden visitarse para contemplar sus galerías, sus espectaculares construcciones estalagmíticas y a veces el arte que nuestros antepasados dejaron en ellas. Pero todas estas cuevas están por definición muertas; se pueden visitar porque el agua que talló sus galerías ya no circula. Una cueva seca es una cueva cadáver.
En el pueblo burgalés de Covanera, sin embargo, es posible ver una cueva viva en la que todavía hoy circula el agua. El Pozo Azul es la entrada de una cueva activa, completamente llena de un agua purísima, gélida (11º) y de un increíble color azul. En las profundidades del pozo, a más de 15 metros de profundidad y visible con facilidad, tal es la transparencia del agua, se abre la boca de una cueva de más de cinco kilómetros de longitud que ha sido explorada por espeleobuceadores españoles y británicos. Cualquiera, si no es friolero, puede nadar sobre la entrada en un agua tan transparente que se tiene la impresión de volar.