Opinión
Las cuitas del dueño de Hesperia
Por Vicente Clavero
-Actualizado a
Las dos operaciones con mayor proyección mediática realizadas por JOSÉ ANTONIO CASTRO en los últimos tiempos –la compra de una pequeña participación en Habitat y del 25% de NH– no han sido precisamente una fuente de satisfacciones para él. Aunque sus respectivas cuantías (30 millones en un caso y 260 en el otro) admiten mal la comparación, ambas han deparado fuertes dolores de cabeza a este empresario de origen gallego afincado en Barcelona, cuya propiedad más conocida son los hoteles Hesperia.
La entrada en Habitat se produjo a instancias de su presidente, BRUNO FIGUERAS, que allá por el mes de enero de 2007, poco antes de estallar la crisis del ladrillo, le pidió ayuda financiera para hacerse con la división inmobiliaria de Ferrovial. A la llamada acudieron también otros inversores, como DOLORES ORTEGA, sobrina del dueño de Inditex; ISAK ANDIC, propietario de la cadena de moda Mango; LEOPOLDO RODÉS, creador de Media Planning, y el abogado EMILIO CUATRECASAS. Todos ellos, que tomaron en conjunto el 25% del capital, han acabado a la gresca con Figueras, que en menos de dos años se vio abocado a solicitar para Habitat el concurso de acreedores, incapaz de sacar adelante el negocio y de hacer frente a la deuda contraída.
El asalto a NH, por el contrario, era un proyecto estratégico, en el que Castro se embarcó en 2003 para proporcionarle otra perspectiva a Hesperia, cuyo hermanamiento con una de las grandes cadenas españolas podía situarla en primera división. Lo intentó por las buenas, pero encontró la oposición frontal de NH, con su presidente, GABRIELLE BURGIO, a la cabeza. Castro optó luego por lanzar una opa hostil, que se saldó con resultados muy modestos, si bien le permitió empezar a hacer acopio de acciones hasta que en 2006 alcanzó lo que hoy tiene.
Ese importante paquete ha sido esgrimido inútilmente por Castro para solicitar su entrada en el consejo, a lo que NH se negaba en redondo hasta el acuerdo de integración alcanzado el lunes con Hesperia.
Un papel importante
Para convertirse en primer accionista de NH, Castro ha contado con la colaboración de los dos grandes bancos controlados por los BOTÍN: el Santander, que preside el patriarca de la familia, EMILIO, y Banesto, al frente del cual se encuentra su hija ANA PATRICIA. No sólo le facilitaron en su día la financiación necesaria para que Hesperia comprara el 25% de NH por 264 millones, sino que recientemente se avinieron a ampliarle el plazo de amortización de 2011 a 2019.
Quejas internas
Castro ha tenido que vencer algunas notables reticencias dentro de su propio grupo, en el que no todo el mundo estaba de acuerdo con gastarse el dinero que se ha gastado en NH. Dos viejos socios de Hesperia, JAUME SAGUÉ y MELCHOR OLIVELLA , desaconsejaron la inversión prácticamente desde el principio, pero nada pudieron hacer frente a la aplastante mayoría con que Castro cuenta.
Mala racha
La participación en NH fue adquirida en el mercado a un precio medio de 13 euros, es decir, casi al triple de su cotización actual. Hesperia, además, ha tenido que cubrir su parte (55 millones de euros) de la última ampliación efectuada por la cadena. Una de las grandes quejas de Castro en los últimos años ha sido que, al no pertenecer al consejo de NH, le estaba vedado apuntarse sus beneficios por puesta en equivalencia. Ahora que va a poder hacerlo se da la circunstancia de que, al menos de momento, está en pérdidas.