Opinión
Una honesta proposición: cuéntaselo a tres hombres

Periodista y escritora
Voy a proponer un ejercicio arriesgado. No es sencillo, pero me parece que, además de resultar útil, podría suponer un nuevo paso adelante: contarles “lo nuestro” a varios hombres. Por ejemplo, a tres.
La semana pasada un hombre me mandó un mensaje. Lo hizo dando ciertos rodeos y pidiendo “disculpas por la intromisión”. Me contó que el novio de su hija la maltrata. La chavala tiene 17 años y les ha explicado en casa que el chico, cinco años mayor, hace unos días la agarró por el cuello, la bloqueó y acabó violándola analmente sin preservativo. No era la primera vez que la agredía, pero sí la primera violación. El hombre que me escribió me pedía la dirección de un despacho de “abogadas especialistas” y me preguntaba cuál es, en mi opinión, el modo de proceder con la joven, que se niega a separarse del novio.
Lo cuento porque empiezan a escribirme padres de hijas, y eso es nuevo. Madres de hijas me han escrito muchas y siguen haciéndolo, pero los padres están empezando en estos últimos meses. Voy viendo que la frase recurrente de presentación es: “Me han dicho que lea tu perfil y te escriba”. Probablemente, si no tuvieran una hija violentada de una u otra manera, no pasarían por la cuenta de Instagram donde miles de mujeres han narrado y narran las violencias que sufren. Así que se me ha ocurrido que podría ser una buena idea escribirles a ellos después —o en lugar— de escribirme a mí. Si ellos no quieren entrar a mirarnos, irrumpamos en su tiempo para que no puedan volver la cara, decir que no sabían nada.
Cuando creé la cuenta de Instagram para hacer públicos los testimonios de violencia sexual, hubo quien me preguntó por qué no lo hacía en una página web destinada a ello en lugar de una red social. Por razones evidentes: quiero que esos contenidos aparezcan entre las historias de amigas que se van de viaje, nuevos estrenos cinematográficos, bobadas de gatos o alfombras rojas. Quiero que quien me siga, se los encuentre, porque, de lo contrario, no van a ir a buscarlos. Que se encuentren a las mujeres, su herida, o sea a los padres, profesores, novios, jefes, hermanos, abuelos, médicos…
Así que ahora podríamos dar un paso más. Propongo elegir a tres hombres. Por ejemplo, uno de la familia, un amigo y un compañero de trabajo. También pueden ser los tres de la familia, o todos amigos. Pero creo que deberíamos dar el paso por separado. O sea, no juntarlos y soltarles el relato a todos a la vez, sino hacerlo uno en uno, como un ejercicio casi íntimo. Confío plenamente en que la mayoría de ellos sabrán escuchar. Si le cuentas a tu padre o a tu hijo, a tu hermano o a tu primo del alma, a tu amigo, la agresión que aún te duele y todo lo que te ha supuesto, es imposible que no empaticen. Eso sí, dales tiempo.
De la misma forma que ese padre cuya hija ha sido violada nos presta atención por primera vez en su vida, quizás nuestros amigos y familiares hagan lo mismo si les hablamos directamente, con la misma honestidad con la que mandamos el relato para publicar o a las amigas. Eso sí, cada una a su manera, con las palabras que pueda, los silencios que necesite, y todo el tiempo por delante.
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