Opinión
China: los seis perjuicios y los siete beneficios de la guerra contra Irán

Por Nazanin Armanian
Analista política y traductora persa y dari
En el escenario bélico montado por EEUU e Israel contra Irán, a China no se levve, pero está presente: es quien ha organizado las conversaciones del alto el fuego entre EEUU e Irán en Pakistán. Los dos países asiáticos son miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái, liderada por Pekín. El presidente Xi Jinping, consciente de su escasa capacidad para influir en las decisiones de las partes, intenta parar la guerra de forma discreta, no sólo porque ser protagonista en los conflictos internacionales conlleva sus riesgos, sino también para no provocar recelos sinófobos en Occidente, ni arriesgar el prestigio de su país si no lo consigue. Sus objetivos inmediatos son el cese de las hostilidades y la apertura del estrecho que lleva el nombre de la deidad de la Sabiduría en la mitología persa: Ormuz
Sin ofender a los restos de la Teocracia Chiíta de Irán (TCHI), China no oculta que su prioridad es evitar tensiones con Donald Trump y estabilizar las relaciones con Washington, por lo que en las declaraciones de condena a los ataques a Irán, no ha hecho ninguna mención al presidente americano.
Las complejas relaciones sino-iraníes
Conviene tener en cuenta que:
- China es el principal socio comercial de Irán, y el destino de cerca del 90% de sus exportaciones del petróleo.
- Si bien la política exterior de China está basada en la "no injerencia", aunque quisiera, el sector prooccidental de la TCHI, convencido de que la única fórmula para la pervivencia del régimen es un acercamiento a EEUU a cambio de someterse a sus órdenes, ha hecho todo lo posible para sabotear las relaciones sino-iraníes, excluyéndola, por ejemplo, de la firma del acuerdo nuclear con Barak Obama en 2015.
- También es posible que a Xi no le interese salvar a la TCHI, tanto por imposible como por el peligroso programa de armas nucleares de los islamistas en sus proximidades, e incluso por la falta de consideración de los Guardianes islámicos al atacar a los aliados de Irán y de China como a Qatar. De hecho, cerca del 70% de los misiles de Irán han sido dirigidos a los países árabes del golfo Pérsico, -destruyendo también la infraestructura construida por China-, y sólo un 30% han sido disparados hacia Israel. Hay más: si a Irán se le permite tener la bomba, los vecinos de China como Japón o Australia, también querrán tenerla.
-El acuerdo estratégico de 25 años, firmado entre Irán y China en 2021, como señalamos entonces, solo pretendía asustar a EEUU. De los 400.000 millones de dólares que China prometió invertir en Irán a cambio de tener garantizado el flujo de exportaciones de petróleo, las empresas del país de Mao, debido a las sanciones “secundarias” de la ONU y de EEUU, no han podido cumplir con sus promesas, mientras sí han recibido el petróleo sancionado iraní por debajo del precio del mercado, almacenado unos 46 millones de barriles. Es obvio que los ayatolás necesitaban más a los chinos que a la inversa.
- China tiene mejores relaciones con Israel y con los países árabes del Golfo Pérsico que con Irán. Como ejemplo, apoyó de forma oficial las reclamaciones de los Emiratos Árabes Unidos sobre tres islas iraníes del Golfo Pérsico. Las inversiones de esta potencia en los Estados árabes de estas aguas incluyen puertos, complejos industriales y plantas desalinizadoras, -atacados por los misiles de la TCHI-, que forman parte de su proyecto de "un cinturón, una ruta", la Nueva Ruta de la Seda china que le une al mundo a través de puertos, carreteras, ferrocarriles. Con Israel, y sólo en el Terminal de Hifa, las empresas chinas han invertido 1.700 millones de dólares para recibir buques de unos 18.000 contenedores. Las amplias relaciones económicas sino-israelíes fueron paralizadas por las presiones de EEUU a su socio y por las críticas chinas al genocidio en Gaza. Los ataques de Irán y Hezbolá a Israel han obligado a Pekín a declarar al país judío “área de alto riesgo”.
- Sin el apoyo de China la TCHI se habría hundido hace décadas: ha llenado los mercados sancionados iraníes con todo tipo de mercancías, desde vehículos de motor, teléfonos, equipos médicos, metales, textiles, productos químicos y maíz hasta la tela para el chador, sin contar con que le ha sacado del aislamiento internacional integrándole en la alianza euroasiática Organización de Cooperación de Shangái, y también en el Grupo de BRICS.
Los seis perjuicios
1. Aunque tiene una reserva de 1.200 millones de barriles de petróleo para aguantar varios meses, el bloqueo de los puertos iraníes por parte de EEUU y el del Estrecho de Ormuz por Irán, ponen en peligro al 20% de las importaciones de petróleo chino procedentes del Golfo Pérsico. Este factor, junto con la crisis energética y económica que está provocando la guerra a nivel mundial, podrán afectar a la producción y por ende a las exportaciones chinas, sobre las que está basado su crecimiento económico de 4,5%.
2. En el Golfo Pérsico convergen la Doctrina Carter - la necesidad del control de EEUU sobre le petróleo del Golfo Pérsico-, y la Doctrina Obama de contener a China. Con una misma acción, Washington podrá conseguir ambos propósitos: Irán ya ha perdido la soberanía sobre el estrecho de Ormuz en el largo plazo.
3. La guerra se podrá alargar debido a que el régimen de Irán ha sido descabezado por los asesinatos selectivos de Israel, y EEUU no tiene interlocutor para poner un final al conflicto. La facción de la TCHI que se ha opuesto al “golpe de Estado” de los Guardianes islámicos, ha incluido a Mojtaba Jamenei, el protector de este cuerpo, en la lista de las personalidades mártires asesinadas por EEUU. La lucha por el poder podrá alargar la inestabilidad política de Irán, perjudicando aun más a los intereses de China.
4. EEUU, que ha perdido la batalla comercial y tecnológica ante la superpotencia oriental, fortalece su poderío militar, y lo exhibe en una región vital para China.
5. Pekín no querrá ni podrá intervenir en este conflicto para salvar al régimen de Irán, que algunos sectores de izquierda han incluido en el ficticio “Eje antiimperialista Rusia-China-Siria-Venezuela-Irán”, del mismo modo que no pudo ni quiso con otros dos “socios” que ya han caído. Esta superpotencia no actúa como EEUU. No ha creado un bloque militar, ni tiene a otros países en su "órbita", y no puede proteger a sus amigos, pero todo el mundo puede estar tranquilo que no será atacado por el ejército chino.
6. Una crisis humanitaria en el Sur Global, sobre todo en África, por falta de fertilizantes exportados desde el Golfo Pérsico, pone en riesgo la inestabilidad de dichos países donde China y también los Estados árabes del Golfo Pérsico tienen grandes inversiones.
Los 7 beneficios
1. Al ser China el principal "electroestado" (versus "petroestados") del mundo, su industria energética renovable y la electrificación, -los equipos solares y eólicos, las baterías y los vehículos eléctricos- están arrasando el mercado: la previsión de crecimiento económico de China en 2026 está en el 4,5%.
2. China ve al presidente de su principal rival, Donald Trump, atrapado, criticado, y hundido en otro pantano de Oriente Próximo sin salida. Fue justamente durante las guerras dirigidas por EEUU contra Irak y Afganistán cuando China recogió a una Rusia golpeada y fundó la Organización de Cooperación de Shanghái (2001), además de poner fin a una década de hegemonía unilateral de EEUU sobre el mundo.
3. En tal situación, Pekín tendrá posibilidades de sacar a un Trump en caída libre -previo discurso lleno de adulaciones al acomplejado presidente- una declaración del “reconocimiento a la soberanía China sobre Taiwan”.
4. El Partido Comunista puede presumir de su política de autosuficiencia integral sobre todo a nivel energético: el país que dirige es el líder mundial en la transición hacia energías renovables.
5. Irán ha desviado la atención estadounidense de Asia-Pacífico. Por el momento, cerca de 2.000 infantes de marina y el buque de asalto anfibio USS Tripoli, han sido desplazados desde Japón hacia el Golfo Pérsico.
6. En caso de que, debido a la guerra, EEUU restrinja el acceso al dólar, el petroyuan podrá aumentar su oportunidad.
7. Tras las guerras de Irak (con Irán y con EEUU), China pensó en otras rutas de tránsito de mercancías. El puerto paquistaní de Gwadar, en la costa del Mar Arábigo, en el Océano Índico, es el punto de apoyo de las importaciones y exportaciones chinas a los mares libres.
China observa
El declive del imperialismo estadounidense es irreversible: se encuentra en la paradoja de Sísifo. Puede empujar una roca hasta la cima de la colina, que vuelve a caer una y otra vez.
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