Opinión
11N: ¿quién teme a la huelga general?

Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
Todavía no han empezado a gobernar y ya están mangoneando. Feijóo y Abascal han pedido a los sindicatos UGT y CCOO que desconvoquen la huelga general que han montado, dicen, "contra la oposición". Los líderes del PP y Vox respectivamente acusan a los sindicatos de no respetar a las víctimas del accidente de Urda, en Toledo. Que la ultraderecha haya seguido en campaña, despreciando hasta los minutos de silencio por esas víctimas, para ver quién dice la barbaridad más grande es, en cambio, un exquisito ejercicio de solidaridad y apoyo con los y las damnificadas. Que además, Feijóo cite precisamente a las víctimas como excusa para pedir que se desconvoque una huelga general planificada antes del accidente de la semana pasada, tras las intensas movilizaciones en las que derivó el desahucio en Madrid de Maricarmen Abascal y la convocatoria de elecciones anticipadas, no es un uso torticero y cruel de la tragedia, qué va: es pura sensibilidad.
Para criminalizar la convocatoria de una huelga general obligada, aunque llegue tarde, Abascal y Feijóo hablan de "huelga contra la oposición", algo que me tiene totalmente fuera de juego, porque si esta convocatoria se hace contra los problemas asfixiantes de vivienda, los salarios precarios que desembocan en pobreza laboral y, ahora, supongo, para pedir un transporte ferroviario seguro, ¿me quieren decir los ilustres dirigentes de PP y Vox, sus asesores, sus militantes, sus votantes incluso... quién ha estado gobernando estos últimos años sin resolver las principales deficiencias de nuestro Estado de bienestar, un decir, y aunque a la dimensión de los graves problemas en los servicios públicos hayan contribuido años ha todos los gobiernos, incluidas autonomías y ayuntamientos? La huelga es una llamada a todos los gobiernos, los que son y los que pretenden serlo en todas partes y a nivel territorial, sobre todo, por la falta de perspectiva de futuro de los jóvenes, pero no solo.
En lugar de apuntarse a la huelga general para subrayar que, si gobiernan ellos, estos problemas estructurales y profundos se resolverán, reniegan de una convocatoria completamente procedente, oportuna, justa y transversal. Con estos mimbres, por tanto, solo cabe pensar que, por mucho que se sirvan de los muertos/as, tanto Abascal como Feijóo no tienen ninguna intención de resolver los problemas de vivienda o salarios, así insista el expresidente de la Xunta en el gran "gestor" que es (qué risa… ). Las señales han sido siempre meridianas en los programas de ambos partidos, nada nuevo: rebajas de impuestos a gogó, recortes sociales y súmales las barbaridades del negacionismo fascista impulsadas por Vox contra las políticas de igualdad, de violencia machista, contra la emergencia climática, los inmigrantes, la cultura... Igualitos que sus admirados y condecorados Milei o Kast, que tienen a sus países Argentina y Chile, respectivamente, temblando tras tomar como ejemplo a un Donald Trump que hoy es el más cojo de los patos. Tomen nota.
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