¿Qué hacen las mujeres mayores con su red de amigas?
A partir de los 70 años recuperan su vida, incrementan su círculo de amistades, se abren a aprender y adaptarse al mundo actual y son el mayor referente de sus nietas y nietos, más incluso que sus hijos e hijas.

Los programas de viajes para mayores de 55 de las comunidades autónomas -además de los clásicos del Imserso- han permitido viajar, convivir con otras personas y conocer mundo a un núcleo importante de adultos mayores que, por el trabajo y los hijos, apenas habían salido de su entorno durante décadas.
Los grupos de viajes de mayores, donde hay deportistas, montañeros expertos, esquiadores veteranos y quienes son capaces de hacer kilómetros de ruta por el campo sin despeinarse, han creado también importantes afinidades entre, sobre todo, las mujeres que tienen una mayor necesidad de relacionarse con su entorno y más cuando ya viven solas, bien por divorcios (que los hay), viudedad o simplemente porque siempre fueron solteras.
El 78% de las mujeres encuestadas considera que verse con sus amigas mensualmente es esencial para su bienestar emocional. Para las jubiladas eso se multiplica porque se encuentran con sus amigas en las actividades de mayores, en las excursiones, en las fiestas y en cada proyecto de vida.
La relación de las abuelas con las nietas y nietos es otro punto que las ayuda a ser más felices por su complicidad intergeneracional
La relación de las abuelas con sus nietas y nietos y la complicidad que tienen, incluso superior a la que sienten con sus hijas e hijos, también ayuda en esta etapa donde se sienten queridas con los más pequeños de la familia.
Las amigas dan energía positiva
El estudio contó con la participación de 2.000 mujeres, de las cuales el 78% considera que las citas mensuales con amigas son esenciales para su bienestar. Los encuentros son casi diarios con mujeres que han superado los 70. "Hacemos hasta turnos para cuidar si una de nosotros se pone mala, porque los hijos trabajan, los nietos van al cole y bien organizadas no les necesitamos tanto", explica a Público Mariqueta Vázquez, presidenta de la Asociación de Mujeres por un Envejecimiento Saludable (AMES).
Y es que afirman que esta quedada es mucho más que un simple plan, es un momento de desconexión absoluta para hablar de cualquier tema y recuperar energía mental, sin ningún juicio ni presión, únicamente consejos, risas, confidencias y mucha confianza. "No tener que salir corriendo para hacer la cena al marido es una liberación tal que solo lo entiende quien lo ha vivido", confirma a nuestro medio Mar Rodríguez, una de las más activas animadoras de sus contemporáneas en los barrios de Madrid.
En ese despertar personal en las puertas de la vejez dice Cristina Hontanilla en uno de sus artículos que "una comienza a tener preguntas que antes ni se planteaba. O a sentir cosas que entre tantas risas, copas y bailes, ni siquiera importaban antes. Y está bien, durante mucho tiempo lo estuvo".
Cuando Hontanilla escuchó esta entrevista en el podcast de Mel Robbins —a quien sigue hace años— a Danielle Bayard Jackson, autora del libro Fighting for Our Friendships: The Science and Art of Conflict and Connection in Women's Relationships, o lo que es lo mismo en español: Luchando por nuestras amistades. Según explica, "La ciencia y el arte del conflicto y la conexión en las relaciones femeninas, supe que había llegado el momento de sentarme a escribir sobre la amistad entre mujeres en la edad adulta, donde, me guste o no, me encuentro ".
Las amistades entre las personas mayores no solo son compañía, sino también fuente de alegría, consuelo y sentido de pertenencia.
Aunque el Imserso, por su parte, no hace distinción entre hombres y mujeres sí reconoce la importancia de la red de amistades en la tercera edad. Según el criterio de la institución, los vínculos afectivos entre amigos juegan un papel esencial en el bienestar físico, emocional y social de los mayores. Las amistades no solo son compañía, sino que también son fuente de alegría, consuelo y sentido de pertenencia.
Tras la jubilación, la pérdida de seres queridos o los cambios en la estructura familiar, las personas mayores pueden sentirse solas o aisladas. Por ello, es en este contexto cuando la amistad se convierte en un verdadero tesoro, un bálsamo que aporta sentido, alegría y salud.
La exministra Matilde Fernández, y directora del Observatorio de la Soledad, por su parte, entiende que "el hacer barrio" ha salvado a las mujeres de la soledad. Según su criterio, "vivimos en una sociedad que nos ha educado mucho en el individualismo, en no fiarnos… Pero el problema se soluciona cuando aparecen conexiones mediante las comunidades de vecinos, el hacer barrio, cuando se fomenta salir a la calle… Luego hay otra realidad y es que cada vez vivimos más tiempo y crece el aislamiento al notar la pérdida de personas del entorno".

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.