El Gobierno francés restringe las protestas en París y Mélenchon llama a movilizarse sin violencia
El Consejo de Estado ha avalado el recurso del Gobierno por seguridad y ha obligado a trasladar la protrsta a las afueras de la ciudad, en una jornada con 70.000 agentes desplegados en todo el país.
La principal manifestación convocada este sábado ha arrancado desde el extremo este de París, con un recorrido limitado para intentar evitar disturbios y entre férreas medidas de seguridad.

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La principal manifestación convocada este sábado, el tercero consecutivo de movilizaciones en Francia por el alto coste de vida y el deterioro de los servicios públicos, arrancó desde el extremo este de París, con un recorrido limitado para intentar evitar disturbios y entre férreas medidas de seguridad.
El punto de partida de la convocatoria organizada por los sindicatos fue la Puerta de Bagnolet, después de que el Consejo de Estado -la más alta institución administrativa de Francia- fallase a favor del Gobierno y la Prefectura de Policía, que se habían opuesto a que esta manifestación tuviera un camino mucho más céntrico entre las plazas de la Bastilla y de Nación, como querían sus impulsores.
Para los sindicatos estudiantiles -que ocupan un lugar central en estas protestas ya que la ola de acciones, ahora generalizadas, comenzó a finales de septiembre con los bloqueos en institutos por el deterioro de la educación pública-, las restricciones son una estrategia del Gobierno para tratar sin éxito de desactivar la movilización sin responder a las reivindicaciones.
"Si el Gobierno sigue negándose a hacer algo al respecto, sigue haciendo oídos sordos y se niega a responder a las reivindicaciones de los jóvenes, seguirá siendo objeto de movilizaciones", advirtió Manon Moret, secretaria general de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (Unef), en declaraciones a la prensa justo antes del comienzo de la marcha.
Los sindicatos estudiantiles incidieron, además, en que con la vuelta a las clases el lunes próximo tras dos semanas de vacaciones de Todos los Santos la estrategia será reorganizar los bloqueos a partir del martes y, sobre todo, movilizarse el día 5, cuando hay convocada una huelga general.
"Consideramos que se trata de una restricción desproporcionada de la libertad de manifestación", consideró también en declaraciones a la prensa David Libeskin, abogado y uno de los portavoces nacionales del movimiento de los "chalecos amarillos", también presentes en la protesta.
Mélenchon llama a la manifestación pacífica
Por su parte, el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, llamó a manifestarse pacíficamente en Francia este sábado y confirmó su participación en la marcha.
"Queremos hacer vivir el derecho a manifestarse pacíficamente en un momento en que el macronismo deriva hacia un modo autoritario y en que la extrema derecha quiere colocar al país bajo sus amenazas de atentados, como en Trappes", afirmó en un mensaje en las redes, en alusión a las limitaciones a manifestaciones no sindicales y al atentado racista de hace ocho días en esa localidad de las afueras de París.
Mélenchon pidió por ello a los manifestantes demostrar una determinación "firme, tranquila y disciplinada" para defender las libertades públicas.
El llamamiento se produce después de que varios responsables políticos atribuyeran a Mélenchon y a su formación una responsabilidad política en el clima de tensión que ha acompañado a las movilizaciones y en los episodios de violencia registrados durante las últimas semanas en el país, especialmente el 17 de octubre.
El anuncio del dirigente de LFI de que estará en la marcha de París tiene lugar también horas después de que haya quedado fijado su recorrido definitivo por el Consejo de Estado, la máxima institución administrativa francesa, que ha vetado el solicitado por los sindicatos para este sábado en el centro de París, tras un recurso del Gobierno por motivos de seguridad.
La marcha debía partir de la plaza de la Bastilla y terminar en la de Nación, durante el que es el tercer sábado consecutivo de protestas, pero finalmente transcurrirá entre la Porte de Charenton y la de Bagnolet, lejos del centro y de las zonas comerciales.
En París y en distintas ciudades de Francia, las autoridades han extendido las restricciones ante el temor de que grupos radicalizados aprovechen las movilizaciones y Halloween para organizar disturbios y saqueos.
En la capital, se han cerrado una cuarentena de estaciones de metro y se ha decretado un toque de queda en los sectores de la plaza de la República y Châtelet-Les Halles entre las 23.00 y las 6.00 horas durante el fin de semana.
Hay restricciones para menores no acompañados por adultos que también afectan a Lille, Douai, Denain, Wattignies, Valenciennes, Marly, Lyon y Aviñón, entre otras. En Grenoble se ha decretado un toque de queda general en varios sectores, mientras que Burdeos y Tours han establecido limitaciones de circulación y concentración en determinadas zonas.
Ante las amenazas de disturbios, el Gobierno ha desplegado 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio, con apoyo de vehículos blindados, drones y helicópteros, al tiempo que ha previsto controles en carreteras, estaciones y redes ferroviarias para detectar armas y prevenir actos violentos.
El Consejo de Estado francés veta la manifestación en pleno París este sábado
El Consejo de Estado, que es la más alta institución administrativa de Francia, vetó la manifestación que los sindicatos planeaban este sábado en pleno París, después de que el Gobierno recurriera a ese organismo alegando riesgos de alteración grave del orden público.
El recorrido de la marcha propuesta por los sindicatos, que comenzaba en la plaza de la Bastilla y terminaba en la de Nación, estaba destinado a ser la principal manifestación convocada en la capital en el que es el tercer sábado consecutivo de protestas contra el aumento del coste de vida y el deterioro de los servicios públicos.
La Prefectura de Policía de París no lo autorizó y propuso otro desde la Porte de Charenton (sur) hasta la de Bagnolet (este) -una ruta que rodea parte de París y evita los ejes comerciales-, pero un fallo de un tribunal administrativo anuló este viernes esa orden.
Por ese motivo, aduciendo que se trata de una nueva jornada de "alto riesgo" de saqueos y actos vandálicos, el ministro de Interior, Laurent Nuñez, anunció inmediatamente un recurso al Consejo de Estado, organismo que finalmente ha fallado a favor de la parte gubernamental.
Tras el veto al recorrido, el sindicato estudiantil FAGE (Fédération des Associations Générales Étudiantes), que se encuentra entre los organizadores y denuncia "un nuevo obstáculo al derecho a manifestarse", explicó que las organizaciones sindicales van a reunirse para decidir cómo desarrollar la movilización.
Además del de los sindicatos, los "chalecos amarillos" habían llamado también a partir de Bastilla para concluir en Concorde, a los pies de los Campos Elíseos y cerca del Elíseo y de la Asamblea Nacional francesa, dos simbólicas sedes del poder en el país, pasando por la zona muy comercial de Ópera.
Pero además de las manifestaciones y el riesgo de altercados, las autoridades francesas temen por los llamamientos difundidos en redes sociales por grupos de extrema izquierda y otros colectivos radicalizados para provocar disturbios, cometer saqueos y aprovechar la celebración de Halloween para organizar concentraciones violentas, también por la noche.
Ante estas amenazas, la Prefectura de París volvió a decretar, a partir de la noche del viernes y durante todo el fin de semana, un toque de queda circunscrito a la place de la República y al nudo comercial de Châtelet-Les Halles, donde se produjeron numerosos saqueos el fin de semana del 17 y el 18 de octubre.
Los menores no acompañados de al menos un representante legal, además, no podrán circular a partir de las 21 horas en varios barrios de la capital.


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