El mundo se revuelve contra los aranceles de Trump
La renuncia de EEUU al modelo comercial que engendró tras la Segunda Guerra Mundial deja un rastro de quejas por la quiebra de la globalización.
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"Tranquilos, respiren hondo, no tomen represalias inmediatas, veamos cómo evoluciona". Ese fue el mensaje que el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, trasladó a los países que iban a recibir el pasado 2 de abril los nuevos gravámenes a la importación de la Administración Trump.
El Día de la Liberación Arancelaria proclamada por el mandatario republicano, no parece, sin embargo, que haya tranquilizado al resto del planeta tras la imposición de aranceles recíprocos del 10% a todos los aliados del circuito comercial estadounidense y de hasta el 50% a otros sesenta mercados, además de subir al 145% las tarifas aduaneras a su gran rival geoestratégico, China.
Las palabras de Bessent se las ha llevado el viento. En Atlantic Council han repasado la intensidad de las réplicas por áreas geográficas que ha causado el tsunami comercial provocado por la obsesiva decisión de Trump por las guerras arancelarias y que supone el retorno al proteccionismo que EEUU protagonizó en el siglo XIX. Josh Lipsky, director de su Centro de Geoeconomía y exasesor del Fondo Monetario Internacional (FMI), al preguntarse por qué Japón obtuvo un arancel recíproco del 24% mientras el de Irán se fijó en el 10%, llega a la conclusión de que la fórmula tarifaria de Trump no responde a intereses de gobierno ni a alianzas geoestratégicas o relaciones históricas.
Europa
La contestación oficial de Bruselas al arancel del 20% más el 25% al acero, aluminio y automóviles, ha sido tajante y clara, pero, de momento, las medidas han quedado congeladas durante 90 días tras el anuncio de Trump de que suspendía durante tres meses los gravámenes a la UE.
Úrsula Von der Leyen criticó duramente la imposición de aranceles y prometió que Europa permanecería unida. Ofreció negociaciones, pero también dejó claro que la UE preparaba represalias. A principios de abril, la UE, con el voto de Hungría en contra, aprobaba un paquete de aranceles con un listado de 1.600 productos de EEUU que llevarán una tarifa del 25% por valor de 21.000 millones de euros.
El presidente galo, Emmanuel Macron, instó a las empresas europeas a dejar de invertir en EEUU. Y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, a menudo retratada como aliada de Trump, calificó los aranceles de "incorrectos" y pidió esfuerzos para evitar una guerra comercial.
Según Frances Burwell, del Centro Europeo de Atlantic Council, en caso de un diálogo en vano, Bruselas también "podría responder usando su nuevo instrumento anticoercitivo incorporado a sus tratados de libre comercio y que permite una gama amplia de restricciones; por ejemplo, a la propiedad intelectual y la contratación pública". Si bien, matiza, ese proceso requiere consultas entre la Comisión, los socios europeos y las partes interesadas. Aunque no exige unanimidad, es probable que su puesta en marcha lleve otro largo periodo de tiempo.
América
Jason Marczak, vicepresidente del Centro para Latinoamérica Adrienne Arsht y director de Atlantic Council en el continente, resalta que la mayoría de países del hemisferio sur salieron relativamente indemnes en comparación con el resto del mundo. Con tres excepciones: Guyana, Venezuela y Nicaragua. El resto, se vieron afectados por un arancel del 10% porque EEUU tiene superávits en toda la región.
Pero hay notables matices. De los 20 países con los que la Casa Blanca tiene Tratados de Libre Comercio (TLC), el 60% (12) se encuentran en América y la mitad (10) se vieron afectados por el arancel universal del 10%. Esto significa que tener un TLC con Washington no significó nada a la hora de determinar si un país debía ser gravado con aranceles. Y lo que quizás resulte aún más importante: un país con un TLC debe cumplir con las cláusulas laborales, ambientales y de propiedad intelectual -entre otras- pero no por ello obtiene exenciones arancelarias, lo que de forma inevitable plantea la cuestión de la conveniencia de firmar un pacto comercial con EEUU.
México y Canadá no se vieron afectados por la orden ejecutiva sobre aranceles recíprocos por formar parte de decisiones previas a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) relacionadas con el fentanilo y la crisis migratoria, pero recibieron un arancel del 25% para productos que no cumplen con las normas del Tratado T-MEC (el acuerdo entre México, EEUU y Canadá).
África
Frannie Leautier, investigadora en el Centro de África del Atlantic Council, afirma que los aranceles han generado preocupación entre los países africanos, en particular entre aquellos que se benefician de la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África (AGOA), que otorga a los países del África subsahariana acceso libre de aranceles al mercado estadounidense. Lesoto, Kenia, Madagascar y varios otros países abordan aranceles elevados sobre exportaciones clave, como textiles y productos agrícolas, lo que amenaza el empleo y la estabilidad económica.
La participación de las naciones africanas en el comercio mundial, que es inferior al 3% del total, ha proporcionado una protección relativa frente a los aranceles previstos por Trump. Naciones como Kenia, Ghana, Tanzania y Senegal se enfrentan a la tarifa base del 10%. Pero Lesoto, sin salida al mar y muy dependiente de la industria textil, se enfrenta a un arancel del 50%, el más alto entre los países afectados. Igual que Madagascar con sus ventas agrícolas.
Asia
Los expertos de este think-tank ponen como ejemplos de los extensos daños colaterales en el continente la respuesta arancelaria de China, India e Indonesia, sus tres mayores economías. Melanie Hart, directora del Global China Hub de Atlantic Council, incide en que Pekín lanzó la primera gran salva de guerra comercial. No en vano, recibió la mayor de todas las represalias. Xi Jinping prohibió la exportación de 16 elementos de tierras raras a empresas estadounidenses e incluyó a 11 de sus multinacionales en su "lista de entidades no fiables" con vetos a sus negocios, inició investigaciones antimonopolios sobre DuPont y Google, y detuvo las importaciones de productos avícolas estadounidenses.
"China puede tolerar mucho más sufrimiento económico que EEUU", alerta Hart, que avanza un punto de reacción notable: la declaración de rebeldía de los consumidores estadounidenses. La idea de Jinping es que el gigante asiático, como desea Trump, reduzca su exceso de dependencia del comercio exterior y persiga una "circulación dual de su economía", en la que la demanda y la oferta se generen internamente. De ahí su réplica controlada.
India se despertó con un arancel del 26% sobre todas sus ventas a EEUU y la calificación de país "muy estricto" con los gravámenes a Washington, del 52%. Pero se encuentra en la mitad de la escala de los "aranceles recíprocos" específicos, y es posible que no sufra amenazas graves o, al menos, inmediatas, en sus principales rúbricas. Trump excluyó de su orden ejecutiva productos farmacéuticos y la mayoría de los productos energéticos.
Igualmente, gemas y joyería, que aportan valor en su negocio con EEUU, se verán mínimamente afectadas, dependiendo de la elasticidad de los precios. Además, se aplicaron aranceles más altos a muchos de los principales competidores de India en el sector textil, como Bangladesh, con un 37%; Sri Lanka, con un 44%; Pakistán, con un 29%; Vietnam, con un 46%, y Tailandia, con un 36%. Mark Linscott, su analista, confía en un acuerdo bilateral amplio, "siempre que las negociaciones no se estanquen y la economía mundial sobreviva a este momento verdaderamente histórico".
Parker Novak, el encargado de analizar Indonesia, resalta que el gran mercado musulmán es de los que considera que EEUU no es la única carta comercial sobre la mesa. Yakarta necesita llegar a crear 1,7 millones de empleos anuales, pero no encuentra en el consumo interno un motor de actividad. De ahí su urgente necesidad de potenciar su sector exterior. China y Europa son sus alternativas y el arancel americano le empuja a diversificar y replantear a un país que se considera un peso pesado en la región del Sudeste Asiático su relación geoestratégica con la Casa Blanca.
Oceanía
Australia salió bien parada, pero considera la política trumpista un acto hostil contra un aliado. El primer ministro, Anthony Albanese, declaró que su gobierno no impondría aranceles de represalia. Algunos minerales críticos procedentes de Australia, que no están disponibles en EEUU, estarán exentos del nuevo régimen arancelario.
Su homólogo neozelandés, Christopher Luxon, suscribió la tesis de Albanese y dijo no entender "cómo se habían calculado los aranceles recíprocos". Todo esto -dijo- "terminará creando precios más altos para los consumidores estadounidenses, mayor inflación, ralentizando el crecimiento y, como resultado, generando una presión real en todo el mundo".
La sucesión encadenada de respuestas se puede sintetizar en los siguientes países:
España
Según cifras del Ejecutivo, el escudo de medidas para protegerse de los aranceles de la Administración Trump alcanza los 14.100 millones de euros en ayudas, de los que 7.400 serán de nueva financiación y 6.700 de instrumentos ya existentes. "Queremos mandar un mensaje de confianza, de unidad y de cabeza fría a la hora de actuar", asegura el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que se desplazó esta semana a Washington para negociar con el secretario del Tesoro americano, Scott Bessent. "La relación con EEUU debe tender a mejorar. En ello ponemos todo nuestro empeño, tendiendo la mano a la Administración americana para buscar una salida pactada", aseguró.
Cuerpo alerta de que los aranceles anunciados afectan al 80% de las exportaciones de España a EEUU, dato al que hay que añadir el impacto indirecto por el daño que sufran otros socios y los cambios que se produzcan en las cadenas de valor globales. Oficialmente, el Plan de Respuesta y Relanzamiento Comercial busca "ofrecer una red de seguridad e impulsar la transformación industrial y la internacionalización" de las empresas españolas.
Reino Unido
Aranceles del 10%. Downing Street, que esperaba la imposición de un tipo del 20%, expresó su alivio por no haber tenido que pagar un tipo más alto. El enfoque más conciliador de Keir Starmer hacia la Administración Trump pareció haber dado sus frutos.
Corea del Sur
Su presidente interino, Han Duck-soo, prometió una respuesta contundente ante el impacto en la cuarta mayor economía de Asia. Han Duck-soo instruyó a altos funcionarios para que abordaran con urgencia la crisis, que se centrará en la industria automotriz. Hyundai y GM Korea experimentarán una disminución de sus exportaciones estadounidenses. Corea del Sur vendió automóviles por valor de 34.740 millones de dólares a EEUU en 2024.
Japón
"Somos el país que realiza la mayor inversión en el mercado americano, por lo que nos preguntamos si tiene sentido que [Washington] aplique aranceles uniformes a todos los países". Palabra de su premier Shigeru Ishiba. Su ministro de Comercio e Industria, Yoji Muto, calificó los aranceles de "extremadamente lamentables" y afirmó que Tokio seguía intentando persuadir a la Administración Trump para que reconsidere su postura. Goldman Sachs avanza un impacto "significativo" en las marcas automovilísticas niponas, que suponen el 30% de las exportaciones japonesas a EEUU.
Canadá
Ha quedado exento de los últimos aranceles, pero aún enfrenta gravámenes del 25% sobre el acero y el aluminio, así como sobre los automóviles. El primer ministro, Mark Carney, afirmó que combatirá estos aranceles "con contramedidas y construirá la economía más fuerte del G7". Carney ha sido una de las voces gubernamentales que ha empleado una retórica más contundente contra Trump.
México
Como Canadá, ha quedado exento del último paquete de aranceles, pero aún se debe enfrentar a gravámenes del 25%. La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que su país no iba a "buscar el ojo por ojo en materia de aranceles", sino que anunciaría un "programa integral" de contramedidas.
Taiwán
Su gabinete calificó los aranceles de "irracionales" y afirmó que abordaría el asunto con el Gobierno estadounidense. Se espera que el arancel del 32% que Trump anunció contra la isla tenga un fuerte impacto en su economía. Más del 60% de su PIB procede de las exportaciones y Taiwán tuvo un superávit comercial de casi 74.000 millones de dólares en 2024. Los economistas de Bloomberg predijeron una posible contracción del 3,8% de su PIB debido a una fuerte caída en las ventas a EEUU a causa de estos gravámenes.
Tailandia
En un comunicado, su gobierno advirtió que "impactarán inevitablemente a todos los socios comerciales, pero en particular al poder adquisitivo de los consumidores americanos" y animó a su sector exterior a "buscar nuevos mercados potenciales para reducir la dependencia de un mercado único", al tiempo que preparaba "medidas de mitigación" para apoyar a sectores que han entrado en situación de vulnerabilidad por los aranceles.
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