La biotoxina que afecta al mejillón obliga a las conserveras a parar

Muchas conserveras gallegas han tenido que parar su actividad por culpa de la presencia de una biotoxina en el agua que impide la recogida del mejillón. Las que todavía continúan trabajando están agotando ya el producto. Hay en juego 1.000 puestos de trabajo. "Estamos al 25% del personal. Tenemos trabajo para dos o tres días más", explica Manuel Aval, gerente de Batemar. En los puertos ocurre lo mismo. El 90% están cerrados. "Estamos cerrados y el mejillón ya empieza a desplomarse", lamenta una bateeira. En Redondela han tenido la suerte de no verse afectados por la marea roja, la acumulación de algas que provoca elevadas concentraciones de toxinas. "Si hay demanda y poco mejillón el precio varía, en ese caso somos afortunados" explica Yolanda Piñeiro, mariscadora de la localidad. "Para nosotros es beneficioso pero es malo para el sector", apunta Josebelino Talbo, otro mariscador de Redondela. Los mariscadores temen que cuando se pueda volver a faenar, la acumulación de producto, termine hudiendo los precios.