El 'turismo de borrachera' inunda Calella

Unos mil jóvenes franceses aterrizaban ayer en Calella, Barcelona, para pasar cuatro días de fiesta con un "todo incluido". Les cuesta 270 euros y llegan del país galo para, según dicen ellos mismos, "beber mucho, playa, alcohol y fiesta". Es fácil reconocerles. Llevan una pulsera de todo incluido y un vaso de plástico rojo para beber hasta no poder más. Es el llamado turismo de borrachera. Una juerga etílica de cuatro días que critica el Ayuntamiento de la ciudad. Los agentes municipales multarán con mil quinientos euros a quienes beban en la calle. Los vecinos tampoco lo ven con buenos ojos. Pero sí los hosteleros, que recuerdan que viven del turismo.