Interrail en 2026: cómo funciona y por qué ha pasado de moda
Recorrer Europa de punta a punta en tren sigue siendo un viejo sueño viajero que, con la inestabilidad internacional y la crisis climática en primer plano, ha vuelto a cobrar sentido.

Zaragoza-
Hubo una época en la que el Interrail era un rito de paso por el que pasaba gran parte de la juventud española. La idea no podía ser más atractiva: una mochila cargada hasta arriba, un grupo de amigos y trenes infinitos para poder explorar hasta el último rincón de Europa. La práctica estaba tan extendida que, en torno a ella, se generó una cierta romantización de aquella manera de viajar. El dormir en los trenes para ahorrar dinero, los itinerarios que permitían exprimir las posibilidades al máximo, el calendario de las fiestas patronales de cada localidad… Un conocimiento compartido que un día quedó en desuso.
La pérdida de la popularidad del Interrail se sintió súbita, aunque quizá no fuese así. La explicación más plausible es que la proliferación de las compañías aéreas low cost cambió los usos de los turistas más jóvenes, creando una nueva cultura de viaje y dejando de lado las incomodidades del ferrocarril. Además, es probable que factores sociales y económicos, concretamente una menor disponibilidad de tiempo y/o dinero, también entrasen en juego.
Aún así, el Interrail no ha muerto, ni mucho menos. Se ha transformado y modernizado, pero la idea sigue en pie. De hecho, en un contexto de inestabilidad internacional y creciente preocupación por el clima, el tren ha recuperado parte de su atractivo: contamina menos que el avión, encaja mejor con la nueva sensibilidad ecológica y permite una forma de viajar más lenta, pero también más consciente.
Cómo funciona el Interrail en 2026
El Interrail está actualmente gestionado por la empresa Eurail BV, con sede en Países Bajos y que se encarga de coordinar los pases con las 35 compañías ferroviarias y de ferrys asociadas a la iniciativa. En la actualidad, el uso del pase se encuentra centralizado en torno a una aplicación de móvil disponible tanto para Android como para Apple. En ella se pueden reservar los trenes en los que se pretende viajar, también descargar los billetes en forma de código qr para superar los tornos de acceso a los andenes o satisfacer al revisor.
A qué países se puede viajar con el Interrail
Según indica su web, para 2026 la iniciativa del Interrail incluye a 33 países europeos, a saber: Bélgica, Bosnia‑Herzegovina, Bulgaria, Croacia, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia (incluye Mónaco), Alemania, Reino Unido, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Montenegro, Países Bajos, Macedonia del Norte, Noruega, Polonia, Portugal, Rumanía, Serbia, Eslovaquia, Eslovenia, España, Suecia, Suiza y Turquía.
No obstante, esta relación puede cambiar con el tiempo, por lo que resulta imprescindible comprobar el listado antes de adquirir el pase.
Qué tipos de pases existen
Un asunto importante a tener en cuenta es que el Interrail, en realidad, engloba a varios tipos de pases muy diferentes entre sí, y que por lo tanto deben ser estudiados para saber cuál se adapta mejor al tipo de viaje que tenemos en mente. Fundamentalmente hay dos diferencias: el llamado global pass, que da acceso a trenes de todos los países que formen parte de la iniciativa, y el one country pass, el cual solo da acceso a los trenes de un país específico.
A partir de ahí la cosa se complica, pues también existen limitaciones temporales. Así, por ejemplo, existen dos tipos de global pass. Por un lado está el pase continuo, el cual permite el acceso a todos los trenes que se deseen durante un tiempo determinado, que puede ser de 15 días, 22 días, un mes, dos meses o tres meses.
Pero, además, también existe la opción flexi, que da acceso a X días de viaje en un periodo de 1 o 2 meses. De esta manera, existen pases flexi de cuatro, cinco o siete días de viaje en un mes; o 10 o 15 días en dos meses. En un pase flexi, un día de viaje es un día natural, en el que se pueden coger varios trenes dentro de los países participantes; solo cuenta como un día del saldo del pase, aunque se hagan múltiples tramos. La idea de estos pases es poder hacer estancias más largas en cada una de las ciudades o lugares de destino, sin tener la sensación de estar todo el rato en movimiento.
Además, hay que tener en cuenta que existen algunos pases especiales como el Interrail diseñado para recorrer las islas griegas en ferry o el pase específico para Alemania, que tiene unos precios y condiciones diferentes al resto de países.
Cuánto cuesta el Interrail
Ponerle un precio cerrado al Interrail es complicado ya que no cuesta lo mismo una escapada corta por un solo país que pasar un mes enlazando trenes por media Europa. Así, el coste final depende del tipo de pase (global u one country), de la duración del viaje, de la edad del viajero e, incluso, de si se viaja en primera o en segunda clase.
A modo orientativo, en 2026 un global pass flexi de pocos días en segunda clase suele partir de algo menos de 200 euros para jóvenes y de unos 250 a 300 euros para adultos; mientras que los pases continuos más largos (uno, dos o tres meses) pueden superar con facilidad la horquilla entre 500 y 900 euros. Por su parte, los one country pass suelen ser algo más económicos, aunque su precio varía bastante en función del país
A todo ello se suman los descuentos por edad y las promociones puntuales, que pueden abaratar bastante la factura final. Por ello es mandatorio consultar los precios actualizados en la web oficial del Interrail antes de planificar el viaje.
Quién puede utilizar el Interrail
La idea del Interrail está especialmente asociada a las personas más jóvenes, aunque en realidad está abierta a todos los ciudadanos europeos así como los ciudadanos no europeos que sean residentes legales oficiales. Eso sí, como decíamos previamente, el precio puede variar según la edad, pues la venta de billetes diferencia entre jóvenes (de 12 a 27 años), adultos (28 a 59), adultos mayores (+60) y niños (hasta 12 años).
La letra pequeña del Interrail: reservas y suplementos
No obstante, entender el Interrail como una barra libre de trenes es un error común. En realidad, existen varias especificidades que es preciso conocer antes de embarcarse en la aventura. El pase cubre el billete base, sí, pero no siempre basta con enseñar para poder subirnos al tren que quieras, a la hora que quieras y sin pagar nada más.
La excepción más clara es la alta velocidad. Buena parte de los TGV franceses, algunos AVE que cruzan fronteras, el Eurostar o los grandes trenes rápidos de otros países exigen una reserva de asiento obligatoria que se paga aparte. Eso no quiere decir que no sea una ventaja tener el Interrail, pero requiere planificación y un desembolso extra. No en vano, esas plazas reservables con el pase son limitadas y en temporada alta se pueden agotar.
La otra gran letra pequeña son los trenes nocturnos, precisamente aquellos que permiten pernoctar en marcha y no perder así días de descubrimiento. La realidad es menos idílica, pues la mayoría de vagones litera, asientos reclinables y demás módulos que nos permitan dormir por la noche van a implicar un suplemento. Por ello, es recomendable echar números para ver si, de verdad, merece la pena pernoctar en el tren o no.
Así pues, a la hora de confeccionar un itinerario es importante chequear estas pequeñas excepciones y ponderar. No obstante, esta parte siempre ha sido parte del encanto de este modo de viaje; el superar las limitaciones económicas y temporales para hacer del trayecto algo inolvidable. Una de esas experiencias de las que se siguen hablando años y años después.


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