El escorbuto; una patología antigua, presente de nuevo

El escorbuto no es frecuente en nuestra sociedad actual. Se caracteriza por una deficiencia de vitamina C, que suele darse en países subdesarrollados, en zonas de hambrunas, en campos de refugiados, y a veces en las cárceles.
Según reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS), el escorbuto se reconoció por primera vez en los siglos XV y XVI, y como una enfermedad grave de los marinos que transitaban viajes largos por el mar, al carecer de alimentos frescos, principalmente de frutas y de verduras, que son ricas en ácido ascórbico (vitamina C).
Aunque el escorbuto se asocia tradicionalmente con la desnutrición en países en desarrollo, diversos factores contribuyen a su reaparición actual en determinados contextos industrializados tales como:
• Trastornos mentales y alimenticios.
• Malas prácticas dietéticas impulsadas por desinformación.
• Vulnerabilidad de ciertos grupos, como personas mayores o refugiados.
Para qué sirve la vitamina C
No hay que olvidar que la vitamina C es esencial para la formación del material intercelular, “el cemento que une células y tejidos”, apunta la OMS, al tiempo que favorece la absorción de hierro.
Igualmente, es fundamental para unos dientes y encías sanos; para la formación, y reparación de los huesos, de la piel y del tejido conjuntivo; al tiempo que ayuda en la absorción del hierro, lo que es necesario para producir glóbulos rojos.
En concreto, en el escorbuto los capilares se vuelven frágiles y pueden llegar sangrar y a ocasionar hemorragias; aparte de que la carencia de vitamina C puede perjudicar a la cicatrización de heridas.
Principales síntomas de escorbuto
Así, y entre los principales síntomas de una persona con escorbuto se encontrarían:
• Hemorragias tipo sangrado nasal, sangrado en heces o en orina, etc.
• Aparición de hematomas.
• Retraso en la cicatrización de las heridas, y que éstas no curen bien.
• Piel y cabello secos, y quebradizos.
• Cansancio y debilidad.
• Encías inflamadas, adquieren un tono púrpura, y pueden sangrar.
• Anemia.
• Dolor indefinido en músculos y articulaciones.
A la hora de realizar el diagnóstico, aparte de constatar estos síntomas en la exploración clínica, lo habitual es la realización de un análisis de sangre que así lo certifique, y donde mirar la concentración de vitamina C.
La solución: favorecer la ingesta de vitamina
Por lo general, el escorbuto se corrige consumiendo más frutas y verduras frescas, o tomando suplementos de vitamina C por vía oral. Entre los alimentos ricos en vitamina C se encontrarían los cítricos (naranja, limones, mandarinas, entre otros), pero también los tomates, el brócoli, las fresas, las patatas, o los pimientos.
Principales recomendaciones
Por todo ello, y ante un posible caso de escorbuto o de carencia de vitamina C es esencial:
• Educación alimentaria: Es crucial fomentar dietas equilibradas que incluyan alimentos frescos ricos en vitamina C, como frutas cítricas y verduras.
• Concienciación médica: Los profesionales de la salud deben estar atentos a los síntomas para evitar diagnósticos tardíos.
• Campañas de salud pública: Al igual que en el pasado, el escorbuto puede prevenirse a través de medidas globales que promuevan la buena nutrición.
Con todo ello, el escorbuto, una enfermedad histórica vinculada a la deficiencia de vitamina C, parecía haber quedado relegada al pasado gracias a los avances en nutrición. Sin embargo, el resurgimiento de casos en países desarrollados pone de manifiesto que aún queda trabajo por hacer en la educación alimentaria y la prevención de enfermedades nutricionales.
Este artículo, coautorado por el Dr. Antonio Vidaller, especialista en medicina interna del Hospital Universitari Dexeus, presenta un caso clínico reciente y analiza su relevancia en el contexto actual. Junto con los doctores Antoni Riera-Mestre y Olga Portolà, su experiencia aporta una visión clave sobre el resurgimiento del escorbuto y la importancia de la educación alimentaria en su prevención."

