Este artículo se publicó hace 18 años.
El agua no fluye sobre la superficie de Marte
Las últimas imágenes de la ‘Mars Reconnaisance Orbiter’ indican que los trazos que hace un año se atribuyeron a la labor del agua se produjeron por desprendimientos de arena y polvo

Hace ya casi un año, la imagen de un pequeño trazo pálido en la pared de un cráter marciano se convertía en un brillante colofón a los casi 10 años de trayectoria de la ya agotada Mars Global Surveyor. La sonda había fotografiado la misma ladera en 1999 y las nuevas imágenes mostraron que en aquellos barrancos había depósitos de sedimentos que antes no estaban. Algo se movía en la superficie del planeta y la interpretación entonces fue clara: el agua aún fluía en la superficie de Marte.
Hoy, las detalladas instantáneas enviadas por la sonda que llegó al planeta rojo hace un año para cubrir la ausencia de la Surveyor, la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO), han enmendado la plana a su antecesora. Según las nuevas observaciones, publicadas en la última edición de la revista Science, los depósitos atribuidos al trabajo del agua se habrían producido, en realidad, por desprendimientos de arena o polvo.
Los equipos de la MRO no han detectado en los barrancos señales de escarcha, hielo o minerales que indiquen la evaporación de agua salada. Los científicos piensan que las pendientes de las laderas de los barrancos son lo bastante pronunciadas como para que por ellas fluyan el polvo o materiales sueltos. A la vista de las imágenes, como resume el geoquímico de la Universidad de Stony Brook (EEUU), Scott McLennan, “parece que Marte es un lugar desolado desde hace mucho, mucho tiempo”.
Las cámaras de la nueva sonda también pueden quitar argumentos a quienes afirman que en una antigua edad Marte tenía un clima húmedo.
Barrancos esculpidos
No obstante, pese a que de momento se descarte la presencia de agua en la superficie marciana, los científicos consideran que algunos barrancos podrían haber sido esculpidos por ella. Lo que las imágenes apuntan es que ésta no llegó en forma de lluvia.
Junto a paisajes que llevan la firma del agua, como canales con ramificaciones y depósitos de sedimentos en forma de abanico, se han encontrado cráteres excavados por meteoritos. Cobra así verosimilitud la hipótesis de que la presencia de agua en la superficie de Marte tiene origen en su subsuelo. Según esta teoría, los meteoritos, al incrustarse en la corteza del planeta, derritieron el hielo que allí abunda y provocaron los torrentes que dibujaron los canales marcianos.
Otra región del planeta rojo que ha redescubierto el sistema de imágenes de alta resolución de la MRO es el Valle de Athabasca. Hasta ahora, la hipótesis más aceptada sobre la formación de esta red de canales afirmaba que el agua brotó de una gran grieta y dibujó aquel paisaje sobre un terreno cubierto de lava. Ahora, un grupo de investigadores dirigido por el profesor de la Universidad de Arizona (EEUU) Alfred McEwen ha descubierto que lo que otro artículo de Science en 2005 interpretó como un mar helado parece ser más bien un valle cubierto por varios metros de lava.
Las imágenes de la nueva sonda orbital de la NASA hacen pensar hoy a los científicos que el agua líquida no ha corrido sobre la superficie de Marte en los últimos 3.000 millones de años. Sin embargo, otras mediciones que ha hecho posible la MRO sí hablan de una abundante presencia de agua en el planeta rojo.
Polos marcianos
Los científicos saben desde hace tiempo que los polos marcianos están cubiertos por varias capas de hielo, pero hasta ahora no se sabía mucho sobre la cantidad o la composición de ese hielo. Un grupo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology (EEUU) ha logrado cuantificar la densidad de esa capa helada. Lo ha hecho calculando el tamaño de las regiones heladas y la fuerza de su gravedad, obtenida de las mediciones de la MRO. Así han determinado que el metro cúbico de hielo marciano pesa unos 1.220 kilogramos. Esta densidad permite saber que cada bloque helado contiene sólo un 15% de polvo, una cifra similar a la que se encuentra en el hielo que se forma en la Tierra.
En los últimos días se ha presentado un hallazgo de otra sonda de la agencia estadounidense del espacio. La Mars Odyssey ha descubierto la entrada a lo que parecen ser siete cuevas en la ladera de un volcán. Este hallazgo aviva el interés por la búsqueda de posibles hábitats subterráneos.
Las imágenes de Odyssey y Mars Global Surveyor habían mostrado varias formas circulares con un diámetro de entre 100 y 250 metros. Gracias a la cámara de infrarrojos de la primera de estas sondas se pudieron medir las diferencias de temperatura entre el día y la noche registradas en estos círculos y se concluyó que podía tratarse de ventanas a espacios subterráneos.
Científicos de la Universidad de Arizona del Norte (EEUU) han especulado con la posibilidad de que estas cuevas sirvan de refugio para la vida en Marte, o que podrían utilizarse como cobijo por los astronautas que lleguen al planeta en las misiones tripuladas que se realizarán en el futuro.
Comentarios de nuestros suscriptores/as
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros suscriptores y suscriptoras, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.