Este artículo se publicó hace 15 años.
A la orilla de un río de aguas diáfanas
La Ruta de Macondo une Santa Marta con Aracataca, lugar de nacimiento de Gabriel García Márquez e inspiradora de tan mítica creación.

"Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistoricos".
El recorrido por los lugares inmortalizados por el Nobel, que forman parte del departamento del Magdalena, puede iniciarse en las ciudades de Barranquilla o Santa Marta -en el norte de Colombia- y tiene como meta, 70 kilómetros después, el municipio de Aracataca, donde Gabo vino al mundo hace 83 años.
La ruta, amenizada por grupos folclóricos, se realiza en chivas -los coloristas autobuses típicos colombianos en los que se puede beber y bailar- que recorren los 70 kilómetros de una carretera que mira, hacia un lado, a una inmensa mole de montañas, la Sierra Nevada de Santa Marta, y por el otro, al mar Caribe.
En este viaje, entre mítico y literario, entre mágico y real, reconocemos los diferentes lugares de Aracataca que parecen transportarnos al mismo Macondo. Porque el recorrido consiste en un viaje hacia el pasado, en el que se llega a la Gran Estación, al Camellón de Los Almendros, a la Biblioteca Remedios La Bella, a la Casa del Telegrafista y finalmente, a la Casa de Gabo, donde se recuperar las semblanzas del Nobel y su vida singular.
"...a lado y lado de la vía férrea se extendían las avenidas simétricas e interminables de las plantaciones..."La casa-museo cuenta con 14 ambientes característicos de las viviendas caribeñas de la primera mitad del siglo XX y los nombres de cada uno de los espacios fueron autorizados por Gabo. Para la reconstrucción de la vivienda, demolida hace más de cuarenta años, el Ministerio de Cultura colombiano tuvo en cuenta la descripción que García Márquez hizo en su libro autobiográfico Vivir para contarla (2002), testimonios de la madre del Nobel, Luisa Santiaga Márquez, exploraciones realizadas en el predio y testimonios de familiares y amigos.
El propio García Márquez rememoraba cuando acompañó a su madre a vender la casa, que, una vez se puso en marcha la máquina de hierro y los vagones del tren que los llevaba, "a lado y lado de la vía férrea se extendían las avenidas simétricas e interminables de las plantaciones, por donde andaban las carretas de bueyes cargadas de racimos verdes".
Proseguía García Márquez en Vivir para contarla, su autobiografía, que en la ruta "cada río tenía su pueblo y su puente de hierro por donde el tren pasaba dando alaridos, y las muchachas que se bañaban en las aguas heladas saltaban como sábalos a su paso para turbar a los viajeros con sus tetas fugaces".
La ruta guiada con transporte incluye un recorrido por los municipios de la Zona Bananera y Aracataca y paseos en bicicletas taxi para conocer Macondo, sus calles, los lugares de la infancia del más importante escritor colombiano y los escenarios reales de buena parte de su obra.
Hace casi cuatro años, cuando Gabo cumplió 80 años, se anunció la apertura de una ruta por vía férrea, la de un tren amarillo, también desde Santa Marta, aunque el proyecto no llegó a llevarse a cabo.
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