Este artículo se publicó hace 16 años.
La Llave Alavesa tiene garantía de por vida
En 1990, Iñaki Garmendia se lanzó a la aventura de fundar una empresa familia, instalada desde entonces en el éxito

Las crisis económicas son la ruina para unos y la oportunidad de agudizar el ingenio para otros. En 1990, cuando Euskadi aún se enfrentaba a un horizonte lleno de dudas tras la feroz reconversión industrial vivida en los años ochenta, Iñaki Garmendia se lanzó a la aventura de fundar, en el sector de la herramienta, una empresa familiar que llamaría Ega Master.
Garmendia apostó por un modelo, el industrial, que languidecía, mientras las instituciones vascas comenzaban a darle vueltas a la idea de impulsar la diversificación, hasta el extremo de adentrarse en ámbitos tan extraños por aquel entonces en el País Vasco como el turismo. En esta coyuntura de cambio, Iñaki Garmendia decidió centrarse en la industria de la herramienta, pero con una perspectiva distinta: la innovación.
Aquella idea en abstracto es hoy una realidad asentada en el éxito. Ega Master sigue siendo una empresa familiar al 100%, pero se ha convertido en uno de los fabricantes de herramientas más importantes del mundo en un sector que había estado dominado hasta el momento por multinacionales americanas y alemanas.
Sus cifrasLas cifras que dibujan el perfil de su envergadura son las siguientes: en 2008, registró una facturación consolidada de 20 millones de euros (11 veces más que en 1996); exporta a 140 países el 80% de su producción, algo más de la mitad dentro de Europa; y su progresiva expansión desde Vitoria se ha traducido, además, en la apertura de filiales y delegaciones en Francia, Italia, Bélgica, México y Brasil.
En 2008, recibió el Premio Príncipe Felipe a la ExcelenciaEga Master ha patentado ya más de 150 productos en el sector de la herramienta, pero la creación que, de alguna forma, simboliza y da imagen a la empresa es la ya conocida como Llave Alavesa, cuya forma se identifica fácilmente con la típica llave inglesa, pero que lleva impreso simbólicamente el sello de Made in Álava.
Como muestra de la repercusión que ha tenido esta herramienta en un sector dominado por la industria americana y alemana basta recordar el éxito cosechado por la Llave Alavesa en 2008, cuando fue elegida para la exposición La utilidad del diseño, del Círculo de Bellas Artes.
No ha sido el único ni el último reconocimiento: también el pasado año recibió, entre otros, el Premio Príncipe Felipe a la Excelencia en Competitividad Empresarial, el Premio Toribio Echevarria en la categoría de Internacionalización, o la Q de Plata a la Excelencia en la Gestión.
Buena parte del éxito de esta empresa vasca está cimentado en su apuesta por el I+D+i. Cada año dedica más del 7% de sus recursos a la investigación de nuevos productos y la mejora continua de los existentes. La vocación es fabricar herramientas de alta calidad, ergonómicas, cómodas para trabajar y duraderas. Según el director general de Ega Master, Aner Garmendia, "todas las herramientas nacen con garantía ilimitada, es decir, de por vida".
En la actualidad, fabrica ya herramientas para las industrias más exigentes, como las del automóvil, aeronáutica, naval, construcción, petróleo, gas o minería.
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