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El "liberalismo progresista", la enésima etiqueta de Ciudadanos tras 15 años de virajes ideológicos

En sus pocos años de vida Ciudadanos ha cambiado en varias ocasiones de ideario y de socio preferente: pasó de pactar con el PSOE de Pedro Sánchez en 2016 a vetarlo solo tres años más tarde.

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, durante el acto de clausura de la convención política del partido, en el espacio para eventos Nube de Pastrana, a 18 de julio de 2021, en Madrid (España).
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, durante el acto de clausura de la convención política del partido, en el espacio para eventos Nube de Pastrana, a 18 de julio de 2021, en Madrid (España). Jesús Hellín / Europa Press

Ciudadanos (Cs) quiere escribir una nueva página en un guion que muchos dan por rematado. La formación que preside Inés Arrimadas celebró el pasado fin de semana una convención con aires refundacionales en la que se hizo una defensa del "liberalismo progresista" como principal revulsivo ideológico del partido. Arrimadas apeló a la utilidad de ese espacio que sí encuentra hueco en otros países europeos y reivindicó su independencia frente al intento de absorción impulsado por el Partido Popular (PP).

El principal objetivo de la convención fue tratar de zanjar la crisis que arrastra Cs desde la repetición electoral de noviembre del 2019. Los naranjas perdieron 2,5 millones de votos y 47 escaños en apenas seis meses. Dimitió su presidente, Albert Rivera, y con él se marchó también parte de su núcleo duro. Otros se quedaron. Y si bien recibieron con optimismo la victoria de Arrimadas en las primarias, el intento de la nueva dirección de devolver a Cs a la "centralidad" del tablero —abriéndose a pactos con el Gobierno—, unido a la situación debilidad del partido, provocó una desbandada general hacia el PP.

Aquellos que hace unos meses formaban parte de las filas de Cs dirigen ahora una OPA hostil contra los naranjas planteada desde los despachos de Génova 13. Es el caso de Fran Hervías, exsecretario de organización con Rivera. En la dirección de Arrimadas dan por hecho que él estuvo detrás del transfuguismo de los tres diputados murcianos que provocó el cisma en la Comunidad de Madrid, donde no lograron representación en la convocatoria electoral de mayo tras la ruptura del Ejecutivo presidido por Isabel Díaz Ayuso.

"No nos rendiremos nunca", aseguró la líder Cs en un claro mensaje dirigido a su homólogo conservador, Pablo Casado. "Y no se puede vencer a quien nunca se rinde", continuó. "Quiero pediros que huyáis de los cenizos y de los pesimistas", fue la petición de la presidenta de Ciudadanos a los suyos frente a quienes dan por amortizado al partido. "No va a haber fusión con el PP", afirmó la jornada anterior Edmundo Bal, hombre fuerte de Arrimadas. "Vamos a mantener con independencia y autonomía este proyecto liberal", zanjó.

Cs: del "centroizquierda" al pacto con Libertas

Ciudadanos ha sido, tradicionalmente, considerada una formación 'nueva' que rompió con la hegemonía bipartidista—al igual que Podemos, que surgió en las europeas de 2014— pero su historia se remonta al año 2006, y ya antes de pasar por la Cámara Baja había fraguado pactos con la extrema derecha. En sus quince años de vida ha cambiado en varias ocasiones de ideario y de socio preferente: pasó de pactar con el PSOE de Pedro Sánchez en 2016 a vetarlo solo tres años más tarde.

El partido concurrió a las autonómicas catalanas de 2006 sin una ideología clara, ya que pretendía ubicarse fuera del "esquema clásico derecha-izquierda" y se definía con valores universales como "la libertad, la igualdad, la justicia y el bilingüismo". Lograron tres escaños. En 2007 se convocó la I Asamblea en la que uno de sus fundadores, Francesc de Carreras propuso los primeros fundamentos ideológicos y situó a la formación en el espacio electoral del "centroizquierda e izquierda" no nacionalista.

"Nuestros estatutos marcan que somos un partido liberal-progresista, socialdemócrata. Ocupamos un espacio de centroizquierda", aseguró el propio Rivera, elegido presidente de la formación a los 26 años por orden alfabético. Tres meses antes de ser elegido presidente de Cs era afiliado del PP. Un vínculo que duró más de tres años, de 2002 a 2006.

En 2008, Rivera intentó dar por primera vez el salto a la política nacional encabezando la lista al Congreso por Barcelona. Lanzó un spot en el que aparecía vestido de cirujano, junto a otros dos candidatos, operando a un paciente para "extirparle" los efectos del nacionalismo y las "mentiras" del bipartidismo del PP y PSOE. Su candidatura fue un fracaso: solo obtuvo 46.313 votos, el 0,18 % total.

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En 2009, Ciudadanos atravesó su primera crisis al tejer una alianza con la formación ultra Libertas, una plataforma euroescéptica y ultraconservadora, para concurrir a las elecciones europeas. La candidatura obtuvo menos de 23.000 votos y, al no tener representación parlamentaria, no se benefició de las bonificaciones económicas electorales europeas. "El pacto con Libertas fue un error", admitió Rivera años más tarde.

Cs elimina las referencias a la "socialdemocracia"

Ciudadanos experimentó un crecimiento considerable en las elecciones autonómicas de 2012 en Catalunya, pasó de 3 a 9 diputados, y en las europeas de 2014 —en las que Podemos sacó 5 diputados que ninguna encuesta les auguraba— Ciudadanos consiguió 2. Logró un asiento Javier Nart y otro Juan Carlos Girauta, que renunció en favor de Carolina Punset para concurrir a las elecciones al Congreso. La valenciana dimitió al poco tiempo por lo que consideraba una "deriva derechista" del partido.

Tras las generales de 2015 Cs logró 40 escaños. Con un PSOE debilitado, Ciudadanos se abrió a negociar con Pedro Sánchez para desbancar a Mariano Rajoy de La Moncloa, con el célebre 'pacto del abrazo' de febrero de 2016. La negativa de Unidas Podemos de firmar un acuerdo a tres bandas forzó una repetición electoral en la que Cs perdió un 0,9% de los votos, lo que se tradujo en ocho escaños menos, 32. Finalmente, Rivera apoyó la investidura de un Rajoy que volvió a ganar las elecciones —con la abstención necesaria de la mayor parte del PSOE— y también apoyó los Presupuestos Generales del PP.

Pedro Sánchez y Albert Rivera, en el momento de la firma.
Pedro Sánchez y Albert Rivera, en el momento de la firma.

En la Asamblea General de 2017, Cs ya inicio su giro a la derecha: se eliminaron las referencias al socialismo y se abrazó el "liberalismo progresista". "Defiendo que el partido se defina como progresista, para ganar a los conservadores, pero también que seamos un partido menos intervencionista que el PSOE", dijo entonces Rivera.

La formación pasó de realizar primarias entre la militancia para elegir a los cinco primeros miembros de las listas a tan sólo el primero y prohibió las corrientes de opinión internas contrarias al oficialismo de la cúpula. Rivera asumió un hiperliderazgo poco cuestionado por demás miembros de la cúpula. Los cargos más críticos se fueron dando de baja del proyecto y el líder de Cs formó una Ejecutiva a su medida.

Moción de censura y pacto con Vox en Andalucía

La moción de censura de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy en junio de 2018 truncó las aspiraciones del líder de Ciudadanos, al que las encuestas situaban en disputa con el PP por el liderazgo del país. En el CIS de mayo, Cs se situaba en el 22,4%, a menos de dos puntos de los 'populares' y era el primero en intención directa. Los 'naranjas' estaban disparados después de la victoria de Inés Arrimadas en las elecciones de Catalunya en diciembre de 2017.

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (i), y la candidata a la presidencia de la Generalitat, Inés Arrimadas (i), en el escenario en el que están celebrando su victoria en la jornada electoral del 21D. EFE/Javier Etxezarreta
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera (i), y la candidata a la presidencia de la Generalitat, Inés Arrimadas (i), en el escenario en el que están celebrando su victoria en la jornada electoral del 21D. EFE/Javier Etxezarreta.

Tras la publicación de la sentencia de la Gürtel, Rivera aseguró que la legislatura "estaba acabada". Obcecado en que el expresidente del Gobierno convocara las elecciones como respuesta a una la sentencia, que tildaba al PP de "organización criminal", no apoyó la moción de censura. Los diputados de Ciudadanos se quedaron solos —junto a los del PP, Foro Asturias y UPN— en el 'no' a la investidura, contradiciendo uno de sus pilares: el de la regeneración.

Unos meses después llegaron las elecciones en Andalucía, en las que el líder de Ciudadanos en la región, Juan Marín, anunció que no respaldaría al PSOE bajo la premisa de que Andalucía necesitaba un cambio. Frente a todo pronóstico —y gracias al inesperado auge de Vox— PP, Cs y la formación de ultraderecha consiguieron sumar para arrebatarle el poder al PSOE en la región, tras décadas de marcado feudo socialista. Los naranjas volvían, de nuevo, a pactar con la ultraderecha después de una década de su alianza con Libertas.

La foto de Colón y el veto al PSOE

La foto de Colón marcó un antes y un después para Ciudadanos. En respuesta al 'relator' que los socialistas plantearon para mantener un diálogo con la Generalitat de Catalunya, los líderes del PP, Ciudadanos y Vox se unieron en una foto en la madrileña plaza de Colón. Albert Rivera había evitado hasta ese momento fotografiarse junto al partido de extrema derecha. Lo logró durante la negociación del pacto andaluz y también durante los preparativos de la concentración. Pero sí acabó posando junto a Santiago Abascal y Pablo Casado, lo que logró legitimar a Vox como un actor político más, a pesar de que entonces no tenía representación en el Congreso.

Una semana después de la manifestación, la Ejecutiva Permanente del partido aprobó que se estableciera un veto al PSOE de cara al 28 de abril. Fue José Manuel Villegas quien lo anunció en una rueda de prensa en la sede: "En las próximas elecciones generales no habrá pactos ni con PSOE ni con Sánchez", aseguró. Una controvertida decisión —cuestionada internamente— que dio sus frutos: los 'naranjas’ obtuvieron 57 escaños y las voces contrarias a aquel veto tuvieron que acatar.

Rivera se quedó a apenas 9 diputados de alcanzar al PP —al que adelantó en plazas clave como Madrid, Catalunya y Aragón—y con 57 escaños sumaba mayoría absoluta junto al PSOE. Pero el líder de Ciudadanos se negó a explorar ningún tipo de pacto con Pedro Sánchez. No acudió, siquiera, a las reuniones a las que éste le convocaba, convencido de que Sánchez finalmente firmaría un pacto con Unidas Podemos y los nacionalistas. Pero se equivocó; la repetición electoral hundió a Cs a los 10 escaños. Y de aquellos barros, estos lodos.

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