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Pacto entre enemigos en Pakistán

Los vencedores de los comicios liman diferencias para formar Gobierno y poner fin al régimen de Musharraf

M. CENTENERA / AGENCIAS

De enemigos a aliados políticos. Asif Alí Zardari y Nawaz Sharif, líderes de los dos partidos opositores que han vencido en Pakistán, están obligados a olvidar sus rencores personales y pactar si quieren poner fin al régimen del presidente Pervez Musharraf. El ex general renunció ayer a dimitir y confía en que las diferencias entre ambos dirigentes les impidan formar gobierno. Hoy inician formalmente las negociaciones.

Una coalición entre Sharif, líder de la Liga Musulmana de Pakistán-N (PML-N) y el Partido Popular de Pakistán (PPP) que dirige Zardari contaría con mayoría absoluta en la Asamblea Nacional: 154 escaños de los 272. Suficiente para gobernar cómodamente pero no para plantear una moción de censura contra Musharraf, para la que necesitan una mayoría de dos tercios.

Miedo a la Justicia

Una de las principales diferencias entre ambos partidos es la restauración de los jueces y abogados depuestos por Musharraf en noviembre. Para Sharif, es una de las condiciones irrenunciables. El ex primer ministro celebró hoy la liberación del crítico presidente del Colegio de Abogados, Aiztaz Ahsan, después de tres meses de arresto.

'Zardari tiene más que perder que Sharif si los jueces recuperan sus puestos: tendrá que enfrentarse a acusaciones de corrupción', explicó por correo electrónico Alix Philippon, investigadora del Instituto Internacional de Estudios Árabes y del Mundo Musulmán de Aix en Provence.

Diálogo con los islamistas

Zardari y Sharif coinciden, en cambio, en un asunto clave: la ofensiva antiterrorista en suelo paquistaní. Ambos creen que la política de mano dura de Musharraf sólo ha provocado un aumento del extremismo islamista en el noroeste del país y creen que es necesario cambiar de estrategia y abrir vías de diálogo. Critican también el doble juego del presidente al apoyar la agenda de EEUU, su principal aliado internacional.

'El Gobierno (de Musharraf) sirve a Dios y al diablo', dijo ayer Zardari.
Masood Sharif Khan, ex jefe del Departamento de Inteligencia con Benazir Bhutto, declaró a Público que la estrategia actual no es efectiva: 'Muchos paquistaníes, entre los que me incluyo, sienten que después de una interminable guerra contra el terrorismo -actualmente ya en su séptimo año- el nuevo Gobierno debe reconsiderar su estrategia. Pakistán ha pagado ya un precio demasiado alto'. 

 

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