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El Telescopio Espacial James Webb capta la imagen de una estrella en el momento de su nacimiento

La visión del James Webb es diez veces más nítida que cualquier instrumento que haya existido antes, lo que permitirá profundizar en los procesos que impulsan la formación de estrellas.

Imagen de la protoestrella HH212, tomada por el Telescopio James Webb. - NASA / ESA / CSA / M. Mccaughrean & S. Pearson.

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El Telescopio Espacial James Webb de la NASA ha logrado captar una imagen de una estrella, que probablemente no tenga más de 50.000 años, en el momento de su nacimiento, tal y como ha explicado en un artículo la BBC News.

Esta protoestrella, que recibe el nombre de HH212, está situada en Orión, a unos 1.300 años luz de la Tierra. En la fotografía se observan unos potentes chorros de color rosado o rojizo que, según explica el citado medio, son en realidad las emisiones de gas mediante las cuales la estrella regula su nacimiento.

“A medida que la bola de masa de gas en el centro se contrae, gira. Pero si gira demasiado rápido, se separará, por lo que algo tiene que deshacerse del momento angular”, explicó el profesor Mark McCaughrean, asesor científico de la Agencia Espacial Europea (ESA), a la BBC News.

La primera parte del nombre de la estrella se lo dan las siglas de Herbig-Haro, en honor a George Herbig y Guillermo Haro, quienes realizaron los trabajos pioneros sobre este tipo de telescopios en los años 40 y 50. Además, la fotografía fue tomada en la longitud de onda infrarroja de 2,12 micrones, definiendo la segunda parte del nombre de la protoestrella.

El color tan característico de los chorros denota la presencia de hidrógeno molecular. Las ondas de choque se mueven a través de las emisiones de gas, dotándolas del brillo que se observa en la imagen del telescopio. A la velocidad de la luz, se tardaría aproximadamente 1,6 años en recorrer la longitud de los chorros de la HH212.

La nueva visión del James Webb es diez veces más nítida que cualquier instrumento que haya existido antes, lo que permitirá a los científicos profundizar en los procesos que impulsan la formación de estrellas.

De hecho, permite reunir todo el registro de las imágenes tomadas para crear una película, observando cómo los elementos de las estructuras de los chorros (o emisiones de gas) cambian con el tiempo. Esto posibilita, incluso, medir la velocidad a la que se mueven: 100 kilómetros por segundo o más.

Heiberg y Haro se sorprenderían, sin duda, con las capacidades del telescopio, que no sólo puede captar imágenes con una extraordinaria nitidez, sino que también posee una enorme amplitud de color.

El Telescopio Espacial James Webb es el primer observatorio científico espacial del mundo. Y su precisión permitirá a los astrónomos estudiar las estructuras de nuestro universo, e incluso su origen.

De hecho, la toma de la imagen de esta protoestrella permite hacernos una idea de cómo nació el Sol, pues la escena habría sido muy parecida cuando nuestro Sol tenía una edad similar. Se espera, en este sentido, que el Telescopio James Webb sea revelador en múltiples campos de la astronomía.

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