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Se buscan 630 millones para cubrir Chernóbil

El dinero escasea, pese a que la UE ofrece en Kiev otros 110 millones

MANUEL ANSEDE

El domingo a medianoche, un trabajador encaramado en la grúa de un camión soviético se afanaba en colocar una bandera ucraniana y otra de la UE en cada farola de la calle Hrushevskogo, en el centro de Kiev. Cuando el vehículo avanzaba a toda mecha, las ramas secas de los árboles sin podar estallaban en la espalda del operario, configurando un martirio público en una de las principales avenidas de la capital de Ucrania.

Hoy se han desvelado las causas de tanto denuedo. La UE desembolsará otros 110 millones de euros para sufragar la construcción de un nuevo sarcófago sobre el reactor número 4 de Chernóbil, protagonista el 26 de abril de 1986 del peor accidente nuclear de la historia. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, en visita oficial a Kiev, anunció la expedición del nuevo cheque al presidente ucraniano, Viktor Yanukovich, y reclamó la implicación del resto de 'socios estratégicos para completar los trabajos del sarcófago antes de 2015'.

Pero, según las cuentas de Thomas Mirow, presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), no es suficiente. Los cálculos de la institución financiera, fundada en 1990 para convertir a los países excomunistas al capitalismo, aseguran que todavía faltarían otros 630 millones de euros. Cuando se cumplen 25 años de la tragedia, Mirow y el Gobierno de Ucrania van a sacudir de nuevo la hucha para despertar a los donantes en una conferencia que arrancará mañana en Kiev.

'Superar una tragedia de esta escala no es posible para un país en solitario', declaró Yanukovich en una comparecencia conjunta con Barroso. Desde 1997, cuando se creó un Fondo del Sarcófago de Chernóbil gestionado por el BERD y presidido por el hombre que buscaba armas de destrucción masiva en Irak, el sueco Hans Blix, se han recaudado 850 millones de euros. La UE ha puesto 250 y EEUU, unos 180. Alemania ha colaborado con 60 millones de euros. España, con cinco millones. Rusia, heredera de la URSS, apenas ha pagado 15.

El fondo servirá para el sarcófago y almacenar residuos de las piscinas

Ahora, con Japón intentando recuperarse del tsunami del 11 de marzo y la posterior tragedia en la central de Fukushima, y con la UE tiritando tras los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, es difícil adelantar en qué chisteras aparecerán los cientos de millones que faltan. Algunos medios locales cargaron la semana pasada contra el primer ministro ruso Vladímir Putin por 'prometer la luna' a Ucrania a cambio de que abandonase su intención de integrarse en la UE.

Pese a su nombre, el Fondo del Sarcófago no servirá sólo para financiar esta campana de acero de más de cien metros de altura y un peso de casi 30.000 toneladas, diseñada para evitar durante un siglo que se produzcan nuevas fugas. Del mismo saco saldrá el dinero para construir una instalación para el almacenamiento de los más de 20.000 elementos de combustible de uranio quemado que todavía se amontonan en las piscinas de los otros tres reactores de Chernóbil. Estas piscinas, de diseño soviético, suponen un riesgo para proceder al desmantelamiento de la central.

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